Displaced Communities

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displaced by Hitler & Stalin; 95%+)

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(over 200,000 expelled, imprisoned, displaced, emigrated; 98.5% total)

VOLGA GERMANS (over 400,000 expelled by Soviets to Kazakhstan)

DUTCH GERMANS (3,691 expelled,
15% of German population)

GERMANS OF ALSACE-LORRAINE
(100-200,000 expelled after WWI)

GERMANS OF CZECHOSLOVAKIA
(over 3,000,000 expelled
and displaced; 95% total)

GERMANS OF HUNGARY
(over 100,000 expelled, over
300,000 displaced; 88% of total)

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(over 700,000 or 91.5% displaced by Hitler, USSR, & emigration)

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(over 5,000,000 expelled and displaced, nearly 100%) COMING SOON

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PoblaciÓn germana expulsada de Alsacia-Lorena despuÉs de Versalles

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CÓMO CITAR ESTE ENSAYO ACADÉMICO: Instituto para la Investigación del Desplazamiento Forzoso de Poblaciones Germanas. "Población germana expulsada de Alsacia-Lorena después de Versalles." http://expelledgermans.org/elsassgermans.htm (Se accedió en Día - Mes - Año).

 

      
Elsaß-Lothringen (1871-1918) alemana, y las actuales Alsace y Lorraine francesas (fuentes: nationalflaggen.de, flaggenlexicon.de, crwflags.com).

Grupos de la minoría germana incluidos en esta región: Población germana de Alsacia, población germana de Lorena.

Cambio total de población como consecuencia de la expulsión y el desplazamiento: más de 150.000 personas fueron expulsadas a la fuerza o huyeron.


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Historia del asentamiento, la cultura y la mutación de identidad nacional
Historia de la expulsión
Fuentes/Bibliografía
Estadísticas demográficas
Personas de renombre
Publicaciones electrónicas y organizaciones recomendadas
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Historia del asentamiento, la cultura y la mutación de nacionalidad bajo el dominio de Francia y Alemania

Las regiones de Alsacia y Lorena, a horcajadas de la frontera compartida por Francia y Alemania, han sido fuente de disputa política, cultural y nacionalista de diversa índole entre franceses y alemanes durante casi mil años. Después del siglo 5, la región fue colonizada por personas de etnia germánica integrantes de tribus francogermánicas colonizadoras, las cuales, llegado el siglo 9, bajo el dominio de su rey Karl el Grande (Charlemagne, Carlomagno), habían levantado un imperio continental que se extendía desde el occidente de Polonia hasta España. De este tronco común se combinaron finalmente las modernas naciones de Francia, Alemania e Italia. La región conocida actualmente como Alsacia-Lorena quedó a cargo del nieto de Karl, Lothar II, cuyo reino se llamaba Lothringen, que evolucionó en lengua francesa hasta devenir en 'Lorraine'. El término alemán 'Elsaß' encontró su contraparte en el francés 'Alsace'. Paulatinamente, Lorena fue incrementando su autonomía, como Ducado de Lorena, al mismo tiempo que experimentaba cada vez mayor presión de potencias políticas de Europa Occidental. Alsacia, al Este, se mantuvo más estrechamente vinculada con Alemania, pasando por la influencia política, lingüística y cultural de Baden, Austria, Alemania y Burgundia (todos impregnados de alguna forma de la cultura germana). Con la expansión del poderoso Imperio Francés durante el siglo 17, los vulnerables territorios fronterizos de Alsacia y el Ducado de Lorena comenzaron a verse amenazados, puesto que la unidad del Imperio Alemán se fue fragmentando y regionalizando. El 'Rey Sol', Luis XIV, promovió invasiones a gran escala en Lorena y Alsacia, sometiéndolas a ambas en 1680. La resistencia y las revueltas se sucedieron hasta 1766, cuando Lorena y Alsacia devinieron en territorios firmemente gobernados por Francia, a pesar de su identidad etnocultural e idioma diferentes.

Debido a su proximidad con Francia y su naturaleza altamente cosmopolita, como entidad política y comercial antes de la anexión a Francia, Lorena soportó una constante colonización etnofrancesa durante muchos siglos. Así pues, Lorena perdió aceleradamente su carácter germánico, como se refleja en el cambio demográfico de una mayoría teutónicoparlante a una mayoría francesa, por lo que devino (tal como sigue en la actualidad) en una región altamente francófona y francófila. Sin embargo, el territorio fronterizo de Alsacia, al Este y más cerca de Alemania, retuvo una fuerte cultura, legado histórico, lengua e identidad distintivamente germana. La amplia mayoría de la población en la Alsacia gobernada por Francia continuó siendo de etnia germana. El grupo étnico germano que la habitaba (Elsaßdeutsche) practicaba un estilo de vida muy independiente y fuertemente religioso, muy diferente de la cultura francesa y de otros germanos de la región. En 1871, de una población total de 1.549.738 personas, 1.235.706 eran acérrimamente católicas, y 270.251 eran luteranas (deutsche-schutzgebiete.de). Hacia 1918, de una población total de 1.874.014 habitantes, una abrumadora cantidad de 1.634.260 eran de etnia germana. Solo un dos por ciento de la región hablaba francés con fluidez (Research Center..), es decir unas 204.262 personas (Cerf 1919, 10). El peculiar dialecto alsaciano germano (Elsässisch) está relacionado con los dialectos 'alemanni' y suabo del suroeste de Alemania y Suiza, el que es comprensible en buena parte para una persona hablante del alemán común, a pesar de los siglos de distanciamiento político que mediaron con respecto a Alemania propiamente dicha.

La población alsaciana gozó de una increíble autonomía cultural, académica y social en relación con el resto de Francia, a pesar de las frecuentes crisis políticas de esa nación. No se suprimió el uso de la lengua alemana, ni tampoco la religión luterana que profesaban muchas personas germanas de Alsacia, al mismo tiempo que en el resto de Francia edictos anti-hugonotes (protestantes) se prestaban a generar una feroz persecución, guerra civil y derramamiento de sangre. La evolución social, lingüística y política parcialmente independiente de la población alsaciana durante el dominio francés instaló los fundamentos para una identidad alsaciana sub-nacional distintiva que perduró incluso hasta después de la anexión por el Segundo Reich de Bismarck, en 1871. La conducta pasiva del gobierno francés también trajo aparejado que la población alsaciana se conservara como distintivamente germana y rara vez se asimilara a los usos y costumbres de la mayoritaria cultura francesa o latina. Las características étnicas fueron aprovechadas por la reunificada Alemania nacionalista a fin de justificar sus reclamos sobre la región. De igual manera, el hecho de que Francia había permitido a la población alsaciana administrar sus propios asuntos contrastaba con el gobierno militarista y dominante de la Alemania prusiana, induciendo una lealtad alsaciana muy precaria hacia Francia y Alemania, que se ha mantenido desde entonces. Mientras que los franceses subrayan que Alsacia ha sido, en efecto, parte de Francia durante muchos siglos y, por ende, merece una entidad de esa nación, los nacionalistas alemanes destacan que ni siquiera vive algún francés en Alsacia y por consiguiente pertenece a Alemania o Suiza, o debería ser independiente.

 


(fuente: http://www.mtholyoke.edu/~jihazel/pol116/language.html)


(fuente: http://www.deutsche-schutzgebiete.de/reichsland_elsass-lothringen.htm)


La población alsaciana conservaba su propia cultura germánica lugareña, un fenómeno alentado por la significativa autonomía de que gozaban bajo administración francesa.



La población germanoalsaciana, abrumadora mayoría en Alsacia, permaneció bajo el gobierno francés hasta 1871. El considerable período apacible de dominio francés cambió cuando Alemania finalmente se reunificó. En 1817, luego de la derrota de Napoleón, se establecieron las bases para la reunificación alemana mediante la Confederación Germánica. Austria y Prusia, las dos principales potencias germánicas, se enfrentaron por esta reivindicación hasta que Prusia desbarató a Austria, en 1866. La mayoría de los Estados germánicos cayeron bajo el dominio prusiano. Al mismo tiempo, como reacción a esta creciente amenaza, Francia devino en una dictadura altamente militarizada a las órdenes de Napoleón III. En 1870, las estocadas entre Prusia y Francia degeneraron en una guerra a gran escala. Confiados en una victoria rápida, los franceses vieron con asombro cómo toda su capacidad bélica quedaba diezmada por la acción de los alemanes, lo que llevó al colapso total del Imperio Francés. En su propio palacio de Versalles, Otto von Bismarck declaró la reunificación de Alemania, en 1871, como Segundo Reich. El contexto ideológico y cultural nacionalista pangermánico en que se produjo la reunificación de Alemania implicó que los germanos alsacianos fueran publicitados como 'liberados' y se unieran a sus paisanos en el renacido Reich.

A consecuencia de este sentimiento pangermanista, resultante de la guerra franco-prusiana de 1870-1871, Francia se vio forzada a ceder Lorena y Alsacia, que seguidamente fueron asimiladas como territorio regio (Reichsland) de Alemania, la provincia de Elsaß-Lothringen (Alsacia-Lorena). Miles de personas de etnia francesa huyeron de Alemania a Francia y a dominios coloniales franceses, incluso a Argelia. La anexión de Alsacia por Bismarck creó el 'santo grial' de revanche (venganza, desquite) en la sociedad francesa para 'recuperar' esos territorios que Alemania se había anexado ilegalmente, llevando al consecuente intercambio de la región después de la Primera Guerra Mundial y antes de la Segunda. Si bien Lorena había devenido en un territorio étnica y culturalmente francés, su capital, Metz, llegó a estar dominada por los militares prusianos después de su aplastante derrota infligida a cien mil soldados franceses, y asumió formas exteriores de la cultura germana durante el gobierno alemán (Weitz 1992, 5).

La experiencia de la población germana alsaciana bajo la autoridad alemana fue de mano dura militar. Los oficiales prusianos consideraban a la población alsaciana como potencialmente desconfiable, y vacilante desde el punto de vista político y nacional, e incluso étnicamente 'diluida', debido al interregno bajo el dominio francés. La población alsaciana se percibía como germana solo de manera superficial, por parte de muchos nacionalistas, al punto de que tanto Joseph Goebbels (Goebbels 1948, 198) como Adolfo Hitler (Speer 1970, 44) considerarían a posteriori que Alsacia-Lorena constituía 'una insignificante lengua de tierra' que había perdido su carácter germánico, a causa de su apoyo a Francia. Irónicamente, muy pronto los franceses someterían a la población alsaciana a una arrolladora campaña de expulsión y discriminación que caracterizaba a toda persona alsaciana como pro-alemana y anti-francesa.

Debido a la proximidad con la rival Francia y su ubicación geopolítica, Alsacia-Lorena fue objeto de una ocupación desproporcionada de soldados alemanes, lo que produjo incomodidad en la población alsaciana que veía un gran contraste entre el dominio de no injerencia francés y la presencia militarista de Alemania. La lengua francesa, que de todos modos casi nadie hablaba, fue prohibida en la región por el gobierno alemán, y las manifestaciones culturales y sociales francesas (incluso los nombres de calles) fueron germanizadas. El idioma alemán era obligatorio. Este régimen de mano dura culminó en el así llamado Acontecimiento de Zabern (o Saverne) de 1913. Los periódicos locales alsacianos informaron sobre un soldado prusiano que se expresó en términos despectivos sobre los alsacianos lugareños, incluso abogando por el uso de la fuerza para frenar su supuesta perfidia. Un nutrido número de alsacianos y franceses de Alsacia marcharon por las calles frente a las instalaciones militares prusianas criticando la disminución de la autonomía local que Alsacia había gozado en comparación con el resto del Imperio Alemán. Los soldados incluso reaccionaron con violencia y el arresto de más de veinte personas. El Kaiser Wilhelm II, tratando de encumbrar el prestigio de los militares alemanes, respaldó la represión (Goodrick-Clarke 1992, 155).

A pesar de ser germana, la población alsaciana sentía una lealtad incierta hacia Francia y Alemania por igual. Francia les había dado autonomía, mientras que el régimen alemán vigente del Kaiser estaba instaurando la ley marcial. En consecuencia, la mayoría de los alsacianos se inclinaron hacia un tipo de identidad pan-germánica que reivindicaba reformar la monarquía alemana (Clark 2006, 607). Los alsacianos reconocían su herencia germana, pero estaban muy insatisfechos con la autoridad de Alemania y el derecho político desigual de Alsacia-Lorena en el Imperio Alemán. La minoría francesa tenía un estatus de segunda clase alevoso bajo el gobierno de ese imperio, que creaba desavenencias entre alsacianos germanos y franceses que más tarde alimentarían la tensión interétnica durante las expulsiones francesas (véase más adelante). Gran parte de la población germana también se sentía de una condición de segunda clase con respecto a los privilegios nacionales dentro del Reich alemán. Emile Wetterle, político católico francés de la Elsaß-Lothringen gobernada por Alemania y el Reichstag, sentía un odio acérrimo por este país y fue obligado finalmente a huir a Francia, en 1914, cuando comenzó la guerra (Hitler 1999, 271N). Alsacia-Lorena permaneció como parte de Alemania, culturalmente muy alemana, hasta 1918.

 

 

Historia de la expulsión

Concluida la Primera Guerra Mundial y el colapso del Segundo Reich subsumido en la República de Weimar, después de 1919, en el marco del Tratado de Versalles, Alemania cedió sus territorios periféricos. Alsacia-Lorena fue quitada en forma simbólica de Alemania y entregada (o, en su interpretación, devuelta) a Francia, y posteriormente dividida en las provincias de Alsacia y Lorena (hasta la actualidad). Lorena se readaptó con rapidez al gobierno francés, porque había en comparación pocas personas de etnia germana. Sin embargo, Alsacia padeció un conflicto interétnico social y político que se prolongó durante las expulsiones de más de 150.000 civiles de etnia germana a quienes se consideraba por igual hostiles al Estado francés. Cuando el ejército de ese país entró a Alsacia después de la guerra, se encontraron con una gama ecléctica de lealtades políticas e ideológicas. Algunas personas recibieron a los franceses como libertadores que los liberaban de la ley marcial y el militarismo de la monarquía alemana. Otras adherían a movimientos pangermanistas y nacionalistas regionales, y se sintieron enfurecidas con la anexión forzosa a Francia. Es importante destacar que no se realizó ningún plebiscito del pueblo de Alsacia por parte del gobierno francés, por la importancia simbólica de la región en la historia francesa y porque su población era mayoritariamente germana, por lo que era probable que se hubiera opuesto a una fusión con Francia. A pesar de que 1.634.260 personas, de una población de 1.874.014, eran de etnia germana (Research Center..), Alsacia pasaría a ser parte integral de Francia. Hitler describiría esta circunstancia como un intento subversivo de los franceses para generar en toda Alemania un efecto dominó de movimientos regionales independientes que menguaría la cohesión nacional (Hitler 1999, 627). En realidad, a los ojos de los franceses, solo estaban devolviendo una provincia que había sido enajenada por el expansionismo predatorio de Alemania, en 1871.

 


Mapa de Alemania después de las pérdidas que sufrió en Versalles por la Primera Guerra Mundial. Alsacia-Lorena pasaron a Francia, y Alemania fue ocupada (ACCIONAR EL PUNTERO PARA AUMENTAR EL TAMAÑO)

 

Así pues, Francia inició una presurosa campaña de investigación política y acciones punitivas contra germanos alsacianos, los cuales eran considerados en su conjunto como sospechosos de colaborar con Alemania en contra de Francia. Si bien el antagonismo cultural y étnico alimentó en buena medida el plan de expulsión, es preciso subrayar que el gobierno francés no había planificado expulsar o desalojar a toda la etnia germana por motivos etnorraciales, como fue el caso de otras expulsiones de poblaciones germanas en el siglo 20. Desde el punto de vista oficial, aunque no en realidad, estaban afectados los germanos colaboracionistas e inmigrantes de Alemania posteriores a 1871. Las expulsiones duraron oficialmente de 1918 a 1920. Francia se vio en serias dificultades para determinar qué alsacianos eran culpables de colaboracionismo, en especial porque 'colaborar' era inevitable, habida cuenta de que la región era culturalmente germana y, después de todo, era parte de la propia Alemania. Los militares franceses clasificaron a la provincia en tres categorías: Alemanes que se afincaron después de la anexión a Alemania en 1871; germanos alsacianos autóctonos que podrían haber sido culpables de colaboración; y la minoría francesa. Por la circunstancia de que la diferenciación entre alemanes inmigrantes y germanos alsacianos autóctonos era tan mínima y difusa, el plan de expulsión francés apuntó tanto a inmigrantes alemanes recién afincados como a alsacianos autóctonos cuyas familias habían vivido en la región durante siglos. En el transcurso de 1871 a 1918 habían inmigrado unas 300.000 personas a Elsaß-Lothringen (Blumenthal 1917, 6), contribuyendo de un modo significativo a la industria, el desarrollo, la agricultura y la infraestructura del devenir económico de la región, comercialmente importante. La totalidad de este sector de civiles era objeto de una expulsión forzosa, por su identidad étnica específica, y de una proscripción universal que los catalogaba como irredentistas o pangermanistas inherentemente hostiles.

La población germanoalsaciana sería investigada de forma exhaustiva en busca de cualquiera de quien hubiese rumores de haber 'colaborado' o respaldado al ejército alemán en contra de los franceses. El Primer Ministro francés Georges Clemenceau (1841-1929) dio orden a sus militares de expulsar a la inmensa población inmigrante germana y elaborar planes futuros para la re-educación de la población germanoalsaciana en función de la subsecuente dominación francesa, manifestando que 'cuando quiera que la presencia de [civiles] germanos muestre signos de ser perniciosa para el sosiego público, no se vacile en quitar el peligro' (Harvey 1999, 544). Un conspicuo comisionado francés dio su respaldo adicional a esta movida, arguyendo que el gobierno francés 'no solo debía despedir a todos los obreros germanos ... sino expulsarlos'. El desenfrenado desempleo y hambruna posbélicos entre germanos de Alsacia, un problema para el gobierno francés, se aliviaría con el desalojo completo, y así fue como miles de obreros germanos de las fábricas, minas y ferrocarriles alsacianos fueron destituidos y desplazados de inmediato. El gobierno francés dio orden de constituir, en Alsacia, cortes militares policiales investigadoras a fin de responder a informes generalizados de la minoría francesa en esa provincia respecto de la presunta perfidia de los germanoalsacianos. Tildados de 'indeseables' por el gobierno francés, germanos potencialmente subversivos eran investigados por consejos estatales organizados para respaldar la ofensiva policial. El 11 de noviembre de 1918, ciento cincuenta hombres alsacianos franceses se reunieron en Estrasburgo y exigieron que el gobierno francés conformara más brigadas de policía militar destinadas a 'purgar a Alsacia de los boches que lo merecen'. 'Boche' es un término racista denigrante aplicado a los alemanes. Los proponentes argumentaban que los 'buenos alsacianos (refiriéndose a la minoría francesa y la minoría germana pro-francesa) no podían quedarse impávidos y dejar que los boches conservaran su influencia' (Boswell 2000). El programa comenzó de inmediato con el despido de más de 11.500 servidores públicos, obreros y empleados civiles germanos, que posteriormente fueron llevados hasta la frontera de la maligna, quebrada y hambrienta Alemania, donde ahora no tendrían trabajo para ganarse la vida. Los maestros fueron expulsados con vigor, porque se los percibía como tribunas de nacionalismo pangermanista durante la guerra. El idioma alemán fue prohibido de un modo efectivo en toda reunión política y pública, y se inició un intenso proceso de afrancesamiento académico, político y cultural que contrastaba en gran parte con la era anterior de no intervención durante el dominio francés que se llevó a cabo antes de 1871 (Research Center..). Las Commissions de Triage, dirigidas por figuras como el Coronel Bourcart y Rene Koechlin, conformaban el órgano oficial más notable implicado en este programa de expulsión.

En total, fueron expulsadas de Lorena y sus alrededores más de 100.000 personas germanas (Boswell 2000), y por lo menos 150.000 de Alsacia (Harvey 1999, 550), habiendo estimaciones que llegan hasta 200.000 (WHKMLA). Estas cifras no incluyen el número indeterminado de personas de etnia germana que huyeron de la región por temor a la persecución o en busca de trabajo en otras partes, teniendo en cuenta que los germanos eran, en efecto, degradados a una segunda clase en el mercado laboral. La 'culpa' tanto de los alemanes inmigrantes, que se radicaron después de 1871, como de los germanos alsacianos autóctonos se determinaba de manera informal y ad hoc, basándose principalmente en un aluvión de informes sobre sospechas de particulares. A consecuencia de la antigua persecución de la pequeña minoría francesa en Alsacia, y a causa también del intenso odio antigermano en Francia motivado por las brutalidades de la guerra, la población francesa residente informaba con frivolidad, y muchos probablemente inventaban denuncias referidas a germanos alsacianos sospechosos, en la primera ocasión que se les presentaba por oportunismo fiscal o personal. Debido a la imposibilidad de Francia de atender a todos los partes referidos a sospechas provenientes de franceses locales y de alsacianos pro-franceses, la mayoría de los civiles germanos expulsados no contaron con juicios legítimos y justos y fueron deportados del país a la fuerza simplemente por presunciones estereotípicas. Como mucho, se encuentran consignados solo 4.300 casos formales juzgados, lo que significa que el resto de las casi 200.000 expulsiones se produjeron sin que las personas afectadas tuvieran la oportunidad de defenderse o expresar su preferencia por el dominio francés que muchos sentían. La mayor parte de las personas expulsadas se vieron obligadas a perder sus hogares y patrimonio, y solo se les permitió conservar los bienes que pudieran cargar consigo antes de ser llevados a la frontera de la Alemania ocupada por Francia y el valle del Ruhr.

En muchas ocasiones las personas germanas expulsadas eran objeto de ataques por parte de lugareños que les arrojaban piedras, desechos y bosta de animales, todo acompañado con gritos de 'mueran los boches' y 'arrójenlos al Rhin' (Boswell 2000). La población alsaciana en su mayoría se sintió horrorizada por la campaña francesa de expulsión indiscriminada y específica de más de 200.000 personas germanas, pues estas personas de ninguna manera albergaban lealtades predominantes por Alemania, y preferían el famoso dominio autónomo francés por sobre el brutal militarismo de la monarquía de Wilhelm, para no hablar de su colapso económico.

Gran parte del respaldo que recibieron los franceses de los germanos alsacianos se derrumbó muy pronto como consecuencia de las expulsiones, la discriminación y la exclusión de la minoría de etnia germana en Francia, y la constante inestabilidad de la Alsacia posbélica. El sentimiento francófilo, muy perceptible entre los alsacianos en 1917, fue remplazado en buena medida por movimientos nacionalistas, autonomistas y pangermanistas de extrema derecha. Los germanos alsacianos fundaron partidos políticos como el Elsaß-Lothringer Partei, partidos básicamente racistas nazis con eclécticas aspiraciones políticas, en especial la reunificación con Alemania, la independencia de la población germana alsaciana o la autonomía en el seno de Francia (Burleigh 2001, 464). Este creciente conflicto interétnico y político condujo a ataques contra la minoría francesa, los soldados de ocupación y la expulsión de comisiones de policía militarizada. Los franceses reaccionaron destrozando, confiscando y apoderándose de los bienes de las personas de etnia germana en Alsacia (Ibid.). La población germana fue en efecto acusada específicamente de 'peligrosa', debido a su identidad étnica, después de las tragedias de la Primera Guerra Mundial. Desde la óptica francesa, su situación no era otra cosa que una copia fiel del estatus de segunda clase y de persecución que ellos mismos habían sufrido desde 1871.

Concomitantemente, movimientos de extrema izquierda comunistas, irredentistas y anarquistas, integrados en su mayor parte por individuos de la minoría no germana, arrastró a Alsacia a su total colapso cuando proclamaron la República Socialista Soviética de Alsacia, en 1918. Este Estado anarquista revolucionario fue aplastado por el ejército francés a pocos meses de su instauración, y de esta manera se restauró el dominio francés. El conflicto interétnico y político generó un ambiente en que los civiles –tanto franceses como germanos-- resultaron víctimas inocentes de la expulsión, violencia étnica, inestabilidad y especulación fiscal, y la confiscación de propiedades. Como era de esperar, la contumacia étnica se exacerbó a tal extremo que cuando el Tercer Reich reconquistó a Alsacia-Lorena del dominio francés, en 1940, se desencadenó una purga étnica masiva y se produjeron expulsiones de la minoría francesa y de los judíos rumbo a campos de prisioneros como Schirmeck y campos de exterminio franceses en el territorio dominado por Vichy en el Sur.

 


Los germanos alsacianos fundaron muchos partidos nacionalistas de extrema derecha, en parte como reacción a la expulsión francesa, los cuales accionaron en contra de partidos cooperativos que anhelaban la anexión a Francia. El título del periódico, arriba, reza: “EL FUTURO, periódico semanal independiente, para la defensa de la patria alemana y los derechos del pueblo de Alsacia-Lorena – Fundación del Partido Autonómico” (fuente: extraído de http://www.geocities.com/bfel/geschichte6.html)


Bandera de la República Soviética Alsaciana (1918, feneció el mismo año), un Estado marginal escindido de extrema izquierda como parte de un tremendo conflicto posbélico.

 

Los cien a doscientos mil civiles germanos expulsados de Alsacia-Lorena fueron clasificados sociológicamente mediante la distribución de tarjetas de ciudadanía e identidad que calificaba específicamente a todas las personas de etnia germana en las provincias periféricas de Francia. La población germano-alsaciana autóctona fue caracterizada y dividida en cuatro categorías: personas que se habían radicado durante el dominio alemán de 1871 a 1918 recibían la tarjeta 'D' y serían expulsadas inmediatamente (la cifra oficial proyectada era de 300.000 personas), pero no se llevó a cabo por completo (Blumenthal 1917, 6); personas extranjeras de terceros países recibían la tarjeta 'C' y también eran desalojadas; el pequeño número de personas casadas con individuos de etnia francesa o un ciudadano francés de cualquier etnia recibía una tarjeta 'B', y se lo expulsaba; y el resto recibía una tarjeta 'A' (Nationalforum). Aproximadamente 1.082.650 sujetos recibieron una 'A'; 183.500 una 'B'; 55.050 una 'C' y 513.800 una 'D' (Harvey 1999, 548). Esto significa que más de doscientas mil personas alsacianas adicionales, que no se radicaron durante el dominio alemán, recibieron tarjetas 'D' y estaban destinadas a la expulsión inmediata. La mayoría de estas clasificaciones no se verificaban y eran impuestas expresamente para la ocasión. Con estas tarjetas se afirmaba la supuesta 'peligrosidad' de la minoría germana sobre bases étnicas, y se conculcaban sus derechos legales y sociales, el derecho a viajar fuera de Alsacia al resto de Francia o al extranjero, y el derecho a su empleo, al voto, e incluso a su acceso a alimentos subsidiados por el Estado durante la terrible bancarrota y hambruna. Los germanos considerados 'indeseables' eran forzados a volver al final de la fila de distribución de alimentos para dar lugar a franceses y alsacianos de clase 'A'.

De igual modo, cuando los 'peligrosos' germanos alsacianos procuraron cambiar sus inservibles 'Reichmarks' (divisa del Reich), durante la bancarrota alemana posbélica, por francos franceses, esos germanos relegados a una clase social inferior recibían menos dinero, según la tabla de conversión, que las personas de etnia francesa y alsacianas de estatus superior (Boswell 2000). Si bien era posible para los pocos alsacianos casados con mujeres francesas y aquellos leales a esta nación profesar superficialmente lealtad a Francia, la histeria posbélica, la comprensible germanofobia, la incapacidad del gobierno francés para abordar los rumores desenfrenados de 'colaboracionismo', y el intenso odio entre alemanes y franceses, trajo como consecuencia el señalamiento indiscriminado de miles de civiles inocentes que fueron desplazados solo por su etnia. Más de 100.000 personas germanas fueron expulsadas de Lorena y más de 150.000 de Alsacia. La campaña de expulsión francesa terminó oficialmente en 1920, después de que el Tratado de Versalles hubiera formalizado la transferencia de Alsacia y Lorena a Francia. Sin embargo, el conflicto étnico persistiría, como quedó evidenciado en las políticas alsacianas de extrema derecha y de extrema izquierda que siguieron hasta las brutales atrocidades y purgas étnicas llevadas a cabo por los nazis contra los franceses y los judíos en Alsacia, desde 1940 hasta 1945.

Eventualmente, después de la Primera y Segunda Guerras Mundiales, la intensa discriminación antigermana de los franceses se mitigó. En forma paulatina, los germanos de Alsacia llegarían de nuevo a gozar de una increíble autonomía y derechos cultural-lingüísticos que han sido expuestos como el principal modelo para regiones de minorías autónomas en Europa (Glenn 1974, 769). La Cuarta República y la Quinta República de la Francia posbélica otorgaron considerables derechos de autonomía a los germanos alsacianos. El idioma alsaciano es reconocido por el gobierno francés como una lengua regional oficial (pero no nacional). Según estadísticas de 1999, suministradas por el INSEE (instituto nacional de estadísticas de Francia), se cuentan 548.000 adultos hablantes del alsaciano en una población regional de casi 2 millones de habitantes. Aun cuando el 39 por ciento de la población adulta habla el dialecto germano, solo una de cada cuatro personas jóvenes sabe hablarlo, y solo una de cada diez lo utiliza habitualmente (y esta estadística no toma en cuenta la inmigración de habla turca, árabe y eslava). El 17 por ciento de la población alsaciana actual es bilingüe (Invest in France). Sin embargo, desde el punto de vista histórico, la lengua y la cultura francesas han sido y continúan siendo promovidas, en la actualidad, de un modo oficial, en detrimento indirecto de la cultura y la lengua alemanas, a tal punto que el legado germano-alsaciano se encuentra en vías de ser desplazado gradualmente. Existen solo unas pocas escuelas públicas bilingües, y las pocas que enseñan alemán están obligadas a dictar trece horas de alemán y trece horas de francés en total (Research Center..). Por lo menos el 25 por ciento de todos los documentos y escritos académicos tienen que estar en lengua francesa, incluyendo Der Volksfreund ('El Amigo del Pueblo [Germano]'), Rot und Wiss, y Land und Sproch (Research Center.).

El pueblo germanoalsaciano ha experimentado una evolución política y nacional muy vacilante a lo largo de su extenso devenir. Tanto Francia como Alemania tienen argumentos igualmente válidos para reivindicar la región. Desafortunadamente, como territorio fronterizo que es, a horcajadas de Alemania y Francia, la población civil germana de Alsacia se vio forzada a sufrir las consecuencias del intenso odio cultural franco-germano que indujo al gobierno francés a expulsar a más de 150.000 personas por ser consideradas 'peligrosas' debido al simple hecho de su identidad étnica y nacional.

 

 

Fuentes/Bibliografía

Blumenthal, Daniel. Alsace-Lorraine: a study of the relations of the two provinces to France and to Germany, and a presentation of the just claims of their people. New York: C. P. Putnam and Sons, 1917.

Boswell, Laird. "From Liberation to Purge Trials in the 'Mythic Provinces': Recasting French Identities in Alsace and Lorraine, 1918–1920." French Historical Studies 23.1 (2000): 129-162.

Burleigh, Michael. The Third Reich: A New History. Hill and Wang, 2001.

Cerf, Barry. Alsace-Lorraine since 1870. New York: Macmillan, 1919.

Clark, Christopher. Iron Kingdom: The Rise and Downfall of Prussia 1600-1947. London: Penguin, 2006.

Deutsche-Schutzgebiete.de. "Elsaß-Lothringen: Reichland im deutschen Reich 1871-1918. http://www.deutsche-schutzgebiete.de/reichsland_elsass-lothringen.htm.

Glenn, Patrick H. "The Local Law of Alsace-Lorraine: A Half Century of Survival." The International and Comparative Law Quarterly, Vol. 23, No. 4 (Octobre, 1974): 769-790.

Goebbels, Joseph. The Goebbels Diaries. Trans. by Lochner. Garden City, NY: Country Life Press, 1948.

Goodrick-Clarke, Nicholas. The Occult Roots of Nazism: Secret Aryan Cults and their Influence on Nazi Ideology. London: I.B. Tauris and Co: 1992.

Harvey, David Allen. "Lost Children or Enemy Aliens?" Journal of Contemporary History, Volume 34, Number 4 (Octobre, 1999): 537-554.

Hitler, Adolf. Mein Kampf. Translated by Ralph Manheim. New York: Houghton Mifflin, 1999.

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Weitz, John. Hitler's Diplomat: The Life and Times of Joachim von Ribbentrop. New York: Tichnor & Fields, 1992.

WHKMLA. "Demographic history of Alsace-Lorraine." Zentrale für Unterrichtsmedien. http://www.zum.de/whkmla/region/germany/aldemography.html.

 

Referencia adicional: Wawro, Geoffrey. The Franco-Prussian War. Cambridge: Cambridge University Press, 2003.

WHKMLA. "Alsace-Lorraine 1871-1945." Zentrale für Unterrichtsmedien. http://www.zum.de/whkmla/sp/0910/joohyung/jh1.html.

Köbler, Gerhard. Historisches Lexikon der deutschen Länder. München: Beck, 1999.

 

 

Estadísticas Demográficas

1821- 1.291.141 personas en la Alsacia francesa, población abrumadoramente germana.

1866- 1.597.228

1871- 1.549-738, ahora anexada al Segundo Reich, después de la guerra franco-prusiana.

1875- 1.531.804

1905- 1.815.000

1918-1920- Más de 150.000 personas expulsadas por la fuerza.

(Francia no recabó estadísticas después de la anexión de 1919. No se celebró plebiscito alguno para la transferencia a Francia.)
1982- 1.566.048

1990- 1.624.372

2008- 1.836.000, incorporadas en Francia

Fuentes: [1], [2], e Instituto Nacional de Estadísticas de Francia, censo de 2008.

Sources: [1], [2], and the French National Institute for Statistics, 2008 census.

 

 

Personas germanas alsacianas de renombre

Joachim von Ribbentrop (1893-1946), Ministro nazi de Relaciones Exteriores, se crió en Lorena.

Gottfried von Straßburg (siglo 12), uno de los escritores más destacados de Alemania y Europa.

Martin Schongauer (siglo 15), uno de los pintores germanos más famosos y antiguos.

Karl Brandt (1904-1948), director médico y administrador de T-4 Eutanasia en la Alemania nazi.

Max Bense, filósofo (1910-1990).

Philip Spener (1636-1705), teólogo protestante, fundador del pietismo, dogma religioso del Estado Prusiano, y acaso también de Dinamarca.

Albert Schweizer (1875-1965), filósofo y teólogo.

Sebastian Stoskopff (1597-1657), prominente pintor.

Hans Bethe (1906-2005), físico.

Jakob von Sturmeck (1489-1553), famoso político y dirigente durante la crisis protestante-católica.


 

Publicaciones en la red informática y organizaciones recomendadas

Publicación electrónica oficial de Francia para la región de Alsacia en inglés, francés y alemán – accionar el puntero aquí.

Publicación electrónica oficial de Francia para la región de Lorena (no aparece en alemán) – accionar el puntero aquí.

Euromosaic: situación del alemán en Francia – accionar el puntero aquí.

Elsaß-Lothringen.de: una publicación electrónica alemana muy polémica, pero interesante – accionar el puntero aquí.

Deutsche – Schutzgebiete.de: Informativo electrónico que muestra las primitivas provincias germanas – accionar el puntero aquí.