Displaced Communities

BALTIC GERMANS (150,000
displaced by Hitler & Stalin; 95%+)

GERMANS OF YUGOSLAVIA
(over 200,000 expelled, imprisoned, displaced, emigrated; 98.5% total)

VOLGA GERMANS (over 400,000 expelled by Soviets to Kazakhstan)

DUTCH GERMANS (3,691 expelled,
15% of German population)

GERMANS OF ALSACE-LORRAINE
(100-200,000 expelled after WWI)

GERMANS OF CZECHOSLOVAKIA
(over 3,000,000 expelled
and displaced; 95% total)

GERMANS OF HUNGARY
(over 100,000 expelled, over
300,000 displaced; 88% of total)

GERMANS OF ROMANIA
(over 700,000 or 91.5% displaced by Hitler, USSR, & emigration)

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(over 5,000,000 expelled and displaced, nearly 100%) COMING SOON

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La Comunidad Germana del BÁltico Destruida por el Pacto de No AgresiÓn entre Hitler y Stalin

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Versión castellana de: Ernesto W. Weigandt

CÓMO CITAR ESTE ENSAYO ACADÉMICO: Instituto Para la Investigación del Desplazamiento Forzoso de Poblaciones Germanas. "La Comunidad Germana del Báltico Destruida por el Pacto de No Agresión entre Hitler y Stalin". http://expelledgermans.org/balticgermans_spanish.htm (accedido en Día – Mes - Año).

   
Los Hermanos Livonios de la Espada (a la izquierda) y los Caballeros de la Orden Teutónica (a la derecha), dos órdenes de cruzados que erigieron las ciudades capitales del Báltico.

Grupos minoritarios comprendidos en esta región: Germanos Bálticos, Germanos Lituanos, Germanos de Memelandia.

Cambio total de la población como resultado de la expulsión y el desplazamiento: De 142.324 habitantes en todos los Estados bálticos a prácticamente cero.


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Historia del Asentamiento y la Cultura
Historia de la Expulsión
Fuentes/Bibliografía
Estadística Demográfica
Personas de Renombre
Recomendación de Publicaciones de Internet y Organizaciones
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Historia del Asentamiento y la Cultura

La primera fase del asentamiento germano en la diáspora se produjo con las cruzadas del siglo 13. Por ser uno de los imperios cristianos política y militarmente más sobresalientes de Europa, el Imperio Alemán participó activamente en el patrocinio de órdenes cruzadistas alemanas y legiones militares destinadas a cristianizar las últimas regiones paganas de Europa. Los bálticos de la vieja Prusia, Letonia, Lituania y los fineses en Finlandia y Estonia fueron los últimos pueblos europeos en ser bautizados. Las órdenes cruzadas alemanas más significativas fueron los Hermanos Livonios de la Espada (Schwertbrüderorden) y la Orden Teutónica, conocida en alemán como Orden Alemana (deutscher Orden). Durante esas cruzadas, se sometió a las tribus paganas de Letonia y Estonia y se las convirtió, de manera superficial, mediante la fuerza bruta, pasando Estonia a ser parte de Dinamarca y Letonia absorbida por el Estado teocrático de la Orden Livonia. Posteriormente, se establecieron misioneros, mercaderes y caballeros cruzados de Alemania, Dinamarca y Suecia a lo largo de la costa báltica, fundando ciudades comerciales florecientes. En 1201, el obispo Albert von Buxhöveden fundó Riga, uno de los puertos del Báltico, desde el punto de vista histórico, más resplandecientes y, su ciudad, la moderna capital de Letonia. Reval, la capital de la moderna Estonia (Talín), también fue fundada por estos colonizadores germanos y escandinavos.

Del mismo modo, el Imperio Alemán había auspiciado la Orden Teutónica, que muy pronto forjó un poderoso Estado teocrático de caballeros que se extendía desde el Este de Alemania hasta Prusia, a continuación de Lituania a Letonia, y de ahí a las islas orientales de Suecia y Finlandia, que se denominaba Estado Monástico de la Orden Teutónica. Lituania Oriental (la Lituania independiente) nunca fue absorbida. Para 1236, la Orden Livonia (y por eso casi toda Letonia y buena parte de Estonia) se fusionó al dominio de los caballeros teutónicos. Mientras tanto, Dinamarca vendió la totalidad de Estonia al Estado Monástico, en el contexto del patrocinio alemán. El Estado Monástico pagaba tributo a Alemania y funcionaba como una provincia de facto del Santo Imperio Romano.

Los colonizadores germanos del Báltico –por eso conocidos como germanobálticos (Baltendeustsche)-- actuaron como una élite dirigente en Estonia, Letonia y en puertos costeros de la Lituania occidental, regenteada por Alemania, durante los siguientes setecientos años. Más allá de la circunstancia de que el Báltico fue cambiando del dominio alemán al polaco, al sueco y luego al ruso, los hombres de negocios, mercaderes, terratenientes, clérigos, caballeros, nobles y funcionarios gubernamentales germanobálticos conservaron un control drásticamente desproporcionado. Esto contrastaba en forma ostensible con la población originaria de estonianos, letones y lituanos occidentales, quienes vivían como virtuales ciudadanos de segunda clase y campesinos pobres en sus propias comarcas. Esta franquicia política inferior se mantuvo en casi todos los aspectos hasta la independencia de esas naciones que ocurrió, por primera vez, después de 1917. La estratificación étnica era fuente de permanentes tensiones entre la población originaria y los germanobálticos. Los originarios bálticos y fineses conservaron muchas de sus costumbres paganas tradicionales, durante muchos siglos después de su cristianización, lo que les permitió representar su identidad independiente al mismo tiempo que les impedía prosperar en el estrato católico germano superior de la sociedad. Una muy reducida minoría de los pueblos originarios se asimilaron y se casaron con germanobálticos, adoptando su lengua y nombres alemanes.

Los germanobálticos se mantuvieron como una comunidad increíblemente reducida en la región del Báltico que controlaba en forma abrumadora sus economías, por lo general en detrimento de la población originaria. A principios del siglo 16, había unas 15.000 personas germanobálticas en Letonia (el 5 por ciento). En el 1800, se contaban unas 60.000 (solo el 7 por ciento) en Letonia, y 47.000 en Estonia (el 5, 3 por ciento). En 1897 (casi al final del dominio ruso), se calculaban una 120.181 en Letonia (el 6 por ciento), y 34.500 en Estonia (el 3, 5 por ciento) (Latvijas Institus, Eesti Instituut). La circunstancia de que esta reducida minoría era virtualmente propietaria de toda la tierra resultaba sumamente ofensivo para las personas oriundas de esta región del Báltico. Ese sentimiento era exacerbado por un constante asentamiento de agricultores germanos de Alemania e inclusive de Ucrania que se establecían en Letonia y Estonia (unos 15.000 solo entre 1906 y 1914), los cuales incluso se apropiaban de más tierra perteneciente a las comunidades agrícolas tradicionales de los bálticos originarios.


(fuente: http://www.conflicts.rem33.com/images/deut/drang.htm)


Mapa del Estado de la Orden Monástica Teutónica y asentamiento germanobáltico (fuente: Atlas of World History de Black, y http://www.conflicts.rem33.com/images/deut/drang.htm) Accione el puntero sobre el mapa para aumentar su tamaño.

 

Los mercaderes de ascendencia germana que vivían sobre la costa del Báltico establecieron resplandecientes ciudades portuarias con esplendorosa arquitectura, arte, universidades, edificios eclesiásticos, logros médicos y científicos, creando en efecto los fundamentos académicos, políticos y nacionales de los futuros Estados bálticos. Para 1285, Riga, Reval (Talín), Viljandi, Pärnu y Dorpat (Tartu) eran integrantes de la Liga Hanseática Germana (deutsche Hansa), una unión económica aduanera de las ciudades nórdicas, en su mayoría dominadas por germanoparlantes que devinieron increíblemente pudientes en el lapso entre los siglos 14 y 17. La comunidad germanobáltica conservó el idioma alemán, la cultura germana y una adhesión muy fuerte al catolicismo, debido a su ciudadanía en el Estado Monástico. Su dialecto se conservó lingüísticamente inteligible para el resto de los germanos, a pesar de su separación de Alemania, como consecuencia del continuo flujo de mercaderes y colonos de este país hacia la costa báltica.

Para el 1400, los germanobálticos y los germanoprusianos, dentro del Estado Monástico de la Orden Teutónica, dominaban casi toda la línea costera del Báltico. La pronta desaparición del dominio teocrático se produjo por el aumento de la concupiscencia y beligerancia de los granmaestres que amenazaban al creciente imperio polaco-lituano. Después de la Guerra Polaco-Lituana-Teutona (1409-1411), la batalla de Grünwald y la Guerra de Los Treina Años, la Orden Teutónica quedó anulada. En 1525, el Granmaestre de la Orden Teutónica, Albert, se convirtió subsecuentemente al luteranismo. Habiendo abandonado la doctrina católica de la orden de las cruzadas, el Estado Monástico fue desmantelado para siempre, y la mayor parte del dominio anterior pasó a ser territorio de Polonia por al menos durante dos siglos. La inmensa mayoría de los germanobálticos se convirtieron al protestantismo. Sin embargo, los germanos del Báltico, eludieron el dominio polaco declarándose independientes, quedando así bajo su control Letonia y la mayor parte de Estonia. El sistema de gobierno independiente germanobáltico llegó a su fin después del triunfo polaco sobre Rusia en las Guerras de Livonia (1558-1583). Los germanobálticos fueron regidos por Polonia hasta que Pedro el Grande incorporó todos los estados bálticos al Imperio Ruso, después de la Gran Guerra del Norte (1700-1721). Los germanos del Báltico quedaron bajo el dominio ruso hasta 1918, cuando pasaron a formar parte de las independientes Letonia, Lituania y Estonia.

A pesar de los cambios cíclicos de autoridad política, los germanobálticos continuaron siendo la principal élite económica y étnica del Báltico. Tanto Polonia, como Suecia y Rusia, todos decidieron preservar a los pudientes germanos del Báltico a cargo del control financiero y político de la región. En la época en que estaba bajo dominio polaco (siglos 16 a 18), por lo menos un tercio de todas las exportaciones polacas y lituanas pasaban solo por Riga, ciudad portuaria construida y controlada mayormente por germanobálticos (Derry 1979, 112). Esta promisoria relación y el poder de los germanos del Báltico persistió cuando se produjo la transferencia al dominio ruso. El Báltico constituía la clave de Pedro el Grande para controlar los mercados y marinas mercantes de Europa del Norte, y en vista de que los germanos bálticos controlaban sus economías, gozaban de mucho respaldo durante el dominio ruso. Los germanos del Báltico oficiaban incluso de intermediarios y diplomáticos para el gobierno ruso, debido a su lealtad al Zar. Así fue como prosiguieron ejerciendo el control de la educación, la iglesia luterana, las haciendas pudientes, el dinero, los negocios y las oficinas públicas (Ostler 2005, 433). Al concluir el dominio ruso (hasta 1917), el veintidós por ciento del clero luterano estaba constituido por germanobálticos en una Estonia y una Letonia mayoritariamente luteranas, a pesar de su reducida población (Eesti Instituut). Durante los siglos 18 y 19, incluso dominaban hasta el veinte por ciento de toda la burocracia política y económica rusa (Ostler 2005, 439). Después de 1802, el idioma que se enseñaba en la floreciente universidad de la región báltica, la Universidad de Dorpat (actualmente Universidad de Tartu), era estrictamente el alemán, siendo la mayoría de la facultad de etnia germana. Riga, el principal puerto para negocios y empleo de germanos, letones, rusos y estonianos por igual, en el Báltico ruso, era en 1867 un 42,9 por ciento germano dentro de una población de 102.590 habitantes ( Latvijas Nacionalais Vestures Muzejs). Es más, incluso al finalizar el dominio ruso, cuando su nacionalismo había menguado la influencia germana, mil cien familias terratenientes de esa etnia eran propietarias del 42 por ciento de la tierra arable de Estonia; también era propiedad de los germanos el 90 por ciento de las grandes haciendas en Estonia y el 90 por ciento de los negocios en la capital, Riga (Hiden 2002, 36).

El desequilibrio étnico se modificó con el trance hacia la muerte del Imperio Ruso y el establecimiento de Estados bálticos independientes. En el siglo 19, a raíz de la industrialización del Báltico, todos los grupos étnicos de la región trabajaban codo a codo en las fábricas, lo que propició la introducción de los bálticos originarios en el mercado de trabajo y en la promoción intelectual. Con el surgimiento de círculos nacionalistas e intelectuales del prístino pueblo báltico, la hegemonía de los germanos fue menguando en forma gradual (Hosking 1992, 95). Concomitantemente, la rápida tendencia hacia un nacionalismo ruso llevó a la erosión de la autonomía regional entre las minorías étnicas. Se rusificaron las instituciones académicas y políticas y se soslayó al luteranismo. Los periódicos germanos también fueron rusificados. La Universidad de Dorpat (Tartu) ahora era rusa. Los concejos de viejas ciudades, dominadas previamente por germano bálticos, fueron reemplazados mediante elecciones o por decreto imperial autárquico. Con todo, la minoría germana conservó un control desproporcionado.

Durante la Primera Guerra Mundial, la situación volvió a cambiar para los germanos y los pueblos bálticos. En 1917, con la derrota del Imperio Ruso y la ocupación del Báltico por parte del Imperio Alemán, los estados costeros se declararon independientes. Los germano-bálticos colaboraron en gran medida con los ejércitos alemanes que invadían, y trataron de fusionarse con el Reich como una extensión provincial de Prusia o bien establecer un estado báltico germano independiente. Adolf Friedrich Herzog von Meckenburg presidió el naciente estado báltico germano independiente que abarcaba Kurland, partes de Estonia, Letgalia, Goesel, Livonia y Riga (Latvijas Institus). Al mismo tiempo, muchos de los mejores generales del Ejército Blanco, enemigo de los predatorios bolcheviques de la Guerra Civil Rusa (1917-1923), eran germanobálticos, entre ellos Peter Wrangel y Roman von Sternberg. Esta aspiración resultó efímera ya que Alemania colapsó.

Después de 1918, Letonia, Estonia y Lituania fueron estados independientes. Por primera vez, en setecientos años, los pueblos prístinos tenían el control de sus propias comarcas. La zona costera de Lituania (Memel), con anterioridad territorio de la Prusia alemana, fue quitada de Alemania por los aliados en el Tratado de Versalles, en 1919. Eventualmente entregada a Lituania, el territorio de Memel conservó una numerosa población germanobáltica nacionalista. A través de todo el Báltico, los nuevos gobiernos aprovecharon al máximo la oportunidad de abolir la casta germana de setecientos años y añadieron el control económico y político a los pueblos originarios. La población germana se redujo, a causa de la guerra y el éxodo, a 18.300 habitantes (el 1,7 por ciento) en Estonia y a 70.000 (el 4 por ciento) en Letonia. Unos 20.000 germanos huyeron del Báltico a Alemania acompañando al ejército alemán en retirada, donde la República de Weimar consideraba a los germanobálticos como ciudadanos de sangre (Hiden 2002, 55). Se abolió por completo el sistema de tierras y feudos, controlado hacía tiempo por los germanos del Báltico. Muchas fincas fueron confiscadas a precio reducido, sin compensación al estado o a los compradores bálticos originarios. Las dictaduras de Konstantin Päts en Estonia (gobernó de 1938 a 1940), de Karlis Ulmanis en Letonia (de 1936 a 1940) y de Antanas Smetona (de 1926 a 1940) en Lituania exaltaron el nacionalismo autóctono que redujo la influencia cultural, política y académica de la minoría germana. Las escuelas, instituciones y periódicos de lengua germana fueron vedados o naturalizados. Al ser ahora los puestos políticos cargos electivos y tener los bálticos el control, pocos lituanos o estonianos votaban por representantes germanos. Éstos ganaban habitualmente seis escaños en el Saeima (parlamento), en Letonia, y de dos a cuatro en el Riikogu estoniano (Zentrum gegen Vertriebung).

Como consecuencia de este cambio político y cultural, las comunidades germanobálticas se fragmentaron eclécticamente. Muchas formaron grupos políticos escindidos reclamando autonomía étnica para la minoría germana. Otros, como Paul Schiemann en Letonia, se movilizaron para representar los intereses de los germanos en una relación liberal y cooperativa con los Estados bálticos. Otros, en cambio, adoptaron un enfoque radical y, por influencia del nacionalismo racista, se inspiraron en el Tercer Reich para militar en el nacionalsocialismo. Erhard Kröger fue el más conspicuo de los germanobálticos nacionalistas pangermanistas que eventualmente supervisó las expulsiones de germanos, en 1939 (véase más adelante). Bajo el mando de Kröger, pronto se difundió un nacionalismo pangermanista desenfrenado. No obstante, el 80 por ciento de los germanoletones hablaban con fluidez el letón, a pesar de la creación en ese país de más de 150 grupos de interés entre la minoría germana (Latvija Institus). Esta precaria relación entre los germanobálticos y los letones, estonianos y lituanos persistió hasta la expulsión de los germanos del Báltico, en 1939.


 

Historia de la Expulsión

Hacia 1939, la suerte política de los Estados bálticos quedó sellada, debido a la expansión predatoria de dos masivas potencias beligerantes, el Tercer Reich y la Unión Soviética. Los Estados bálticos, con sus minorías germanas, sufrieron el infortunio de ser víctimas atrapadas en el medio. En 1939, Adolfo Hitler y José Stalin conmovieron al mundo suscribiendo un acuerdo antitético de no agresión y amistad, contenido en el Pacto Molotov-Ribbentrop. Esto significó la sentencia de muerte de la cultura germanobáltica de ochocientos años y, al mismo tiempo, de la vieja aspiración de soberanía por parte de los estonianos, letones y lituanos. A diferencia de muchas otras expulsiones de personas de etnia germana, que fueron perpetradas a la fuerza por la URSS, Polonia, Hungría, Yugoslavia, Rumania y Checoslovaquia, los germanos del Báltico fueron destruidos de muchas maneras por el propio Hitler. Finlandia, todos los Estados Bálticos, Besarabia (actualmente Moldovia) y Polonia del Este pasarían al dominio soviético sin la intervención de Alemania, y, a cambio de eso, Alemania dominaría la zona occidental de Polonia y Lituania. A semejanza de la anexión diplomática de Austria y los Sudetes, en 1938, Alemania también se había anexado las ciudades costeñas de Lituania, en la región de Memel, lo que significaba, por lo menos, el 45,2 por ciento de la etnia germana, con más de 64.024 ciudadanos muy progermanos (worldstatesman.org). Los germanos de ese territorio no fueron expulsados sino hasta la conquista soviética de Alemania, en 1945, pues estaba incorporado directamente al Reich.

Hitler de hecho le había 'regalado' la soberanía de Estonia, Letonia y Lituania al expansionismo soviético, con el propósito de apaciguar al poderoso enemigo y mutilar a los aliados occidentales (Weitz 1992, 212). De este modo, los germanobálticos se vieron ante la disyuntiva de huir a Alemania o aceptar el gobierno comunista. Los Estados Bálticos, en cambio, no tuvieron otra opción que la pérdida de su soberanía. La reacción de la comunidad de etnia germana fue de indolencia. En Letonia, el liberal y cooperativo Paul Schiemann trató intencionadamente de preservar la independencia de ese país y la autonomía de los germanobálticos dentro de él, por lo que persistió un alto respeto hacia su persona. Sin embargo, la mayoría de los bálticos de etnia germana habían gravitado hacia el nacionalsocialismo e irredentismo pangermanista. El experto más dominante en la materia fue Erhard Kröger, un pangermanista acérrimo. Kröger devino en el portavoz de los germanos bálticos durante la mayor parte de la guerra. Con el Reich ahora extendido hasta la frontera de Letonia (en Memel), muchos bálticos de etnia germana buscaron escapar del dominio bolchevique y ser incorporados a la Prusia alemana.



Erhard Kröger, dirigente político nacionalista germanobáltico que supervisó el desplazamiento de germanobálticos, se reúne con el Ministro de Propaganda alemán, Joseph Goebbels (extraído de axishistory.com).


Los ministros de relaciones exteriores soviético y alemán, Vyacheslav Molotov y Joachim von Ribbentrop, respectivamente, al firmar el Pacto de No Agresión, acompañados por Stalin (a la derecha)

 

La idiosincrasia cultural y política dominante en Alemania era el nacionalismo racista pangermanista, que consideraba a todas las personas de etnia germana en el mundo como integrantes del Estado orgánico del Tercer Reich. Los germanobálticos eran, pues, considerados ciudadanos expatriados de Alemania. El gobierno alemán promovió una campaña de 'Heim ins Reich' (retorno al hogar en el Reich), definiendo a Alemania como la patria nacional propiamente dicha de personas de etnia germana en cualquier nación. Si bien se afirma habitualmente que el Pacto Molotov-Ribbentrop y la forzosa reubicación de los germanos bálticos fue una demostración de que Hitler estaba sólo interesado en su propio poder, y no en su ideología, la situación era mucho más compleja. Hitler se vio frente a dos opciones al encarar la política exterior soviética: Permitir que los germanobálticos cayeran bajo las purgas y la sovietización del así llamado 'bolchevismo judío' o forzar a esta reducida población a escapar de su estatus de segunda clase, en los Estados bálticos etnonacionalistas, rumbo al Imperio Alemán de máximo desarrollo económico. La decisión de sacar a la fuerza de sus hogares a los bálticos de etnia germana, y la trágica devastación de una cultura germana de ochocientos años de historia en esa región era, en la mente de Hitler, no más que una pequeña afectación en favor del bienestar de los germanobálticos. Se admite que esta decisión fue políticamente muy conveniente y beneficiosa para el propio Hitler. También hizo caso omiso, por completo, de la voluntad de las familias bálticas de etnia germana, que se vieron obligadas a perder casi totalmente su propiedad y negocios, un legado de decenas de generaciones. La expulsión y desplazamiento de los germanos bálticos y germanos del Mar Negro, Besarabia y los germanos de Volinia (todos a causa del Pacto Molotov-Ribbentrop) fue tanto culpa de Hitler como también de cualquier otra potencia extranjera.

A consecuencia de la paz política de Hitler y Stalin, toda la comunidad germana del Báltico debía ser transferida en su totalidad por barco, tren o camión, partiendo de Riga, Talín y Memel. La mayoría de estos germanos bálticos debían ser reubicados en la propia Alemania y, lo que era más importante, en la Polonia ocupada por Alemania, en las provincias de Warthegau y Posen, territorio que había sido conquistado por la colonización alemana. Pero no solo sufrirían los pueblos del Báltico y los germanos de esa región, sino que cientos de miles de polacos también debían ser expulsados de sus hogares para dar lugar a los nuevos colonos germanobálticos que eran reubicados a la fuerza. Una de las más graves atrocidades en la historia polaca, la masacre soviética de por lo menos 20.000 funcionarios polacos en los bosques de Katyn, se produjo en buena parte por el Pacto Molotov-Ribbentrop. La Aktion Tannenberg consistió en la expulsión de cientos de miles de polacos del Corredor Polaco y la región del Warthegau para la reubicación de germanos, entre ellos los bálticos (Davies 2005, 330).

La reubicación compulsiva de todos los germanos del Báltico se produjo en varias fases: 1) en el marco del Pacto Molotov-Ribbentrop, de 1939; 2) cuando el remanente de germanos bálticos huyó en 1940, tras la subsecuente anexión soviética; y 3) cuando la Unión Soviética venció al Tercer Reich, sus territorios bálticos ocupados y la región de Memel, en 1945, ejecutando o expulsando a todas las personas restantes de etnia germana. En 1939, durante el tiempo de la transferencia pacífica, había alrededor de 13.700 personas de esa etnia en Estonia y 51.000 en Letonia. La primera fase fue supervisada por el dirigente nacionalista germanobáltico en Letonia, Erhard Kröger, quien apoyaba el plan hitleriano de mudar a todos los germanos bálticos al Reich. Entre 1939 y 1940, más de 51.000 germanos partieron de Letonia. Más de 11.000 optaron por quedarse. Cuando la Unión Soviética ocupó ese país, otras 10.500 personas germanas escaparon. En total, más de 60.000 germanos huyeron de Letonia desde 1939 a 1941. Los germanos del Báltico expulsados tenían permiso para llevarse 50 coronas estonianas por persona o el equivalente en moneda letona, y hasta un valor total de 500 coronas en joyas, por cada una de ellas. Sus propiedades fueron confiscadas o vendidas a precio vil (Hosking 1992, 2529). Se les permitió llevarse consigo sus muebles o despacharlos a sus nuevos hogares en Alemania y Polonia por parte de los estados ocupados por los soviéticos, después de 1939 (Helmreich 1942, 711). La Comisión Báltica Germana Asesora para la Inmigración, compuesta por muchos germanobálticos, matriculó a los germanos del Báltico reubicados en un subsidio gubernamental y apoyo privado de bancos alemanes, y les otorgó tarjetas de ciudadanía para que demostraran su ascendencia racial y su identidad. Por otra parte, recibieron una cotización elevada cuando cambiaron sus coronas o moneda letona por marcos alemanes (Helmreich 1942, 714). En total, alrededor de medio millón de personas de la etnia germana fueron reubicadas en el contexto del Pacto Molotov-Ribbentrop, entre 1940 y 1941 (Burleigh 2001, 448).

En el momento de la invasión nazi, en 1941, solo quedaban 1.500 germanos bálticos (Latvija Instituts). Kröger supervisó esta 'repatriación' al Reich de más de 60.000 germanos de Letonia (Dwork 1996, 130). Simultáneamente, 15.000 germanos se fueron de Estonia y se establecieron en la Polonia ocupada (Deutschbaltische Gesellschaft). Estas personas de etnia germana reubicadas fueron asimiladas rápidamente a la cultura y modos lingüísticos de la cultura dominante alemana, por lo que toda traza del dialecto germanobáltico se extinguió pronto. Algunos germanos bálticos aspiraban a regresar al Báltico, habida cuenta de que Alemania había conquistado el territorio, pero el gobierno alemán en Berlín se opuso. Por lo menos 5.000 bálticos murieron por inanición, guerra, enfermedad y agotamiento durante la reubicación forzada bajo el gobierno general nazi en Polonia (Eesti Instituut). No se sabe a ciencia cierta cuántos polacos murieron en el proceso de ser expulsados de sus hogares para dar lugar a los germanos reubicados. Un total de alrededor de 436.000 personas reubicadas de ascendencia germana (de Besarabia, el Báltico, Polonia, etc.) languidecían en campos subsidiados de refugiados alemanes (Burleigh 2001, 581). Por último, debido a carencias económicas y militares, solo se apoderaron de unas 500 residencias de los polacos, que fueron entregadas a germanos reubicados, de una lista de espera de más de 250.000 personas (Burleigh 2001, 596).

Hacia 1942, después de que Alemania hubiera violado el pacto de no agresión con Rusia, por el cual se destruyó la comunidad germana báltica, Letonia, Estonia y Lituania cayeron bajo el dominio del Tercer Reich. La mayor parte de Prusia del Este y el Báltico estaba bajo la poco sólida autoridad de Alfred Rosenberg, el principal filósofo e intelectual orgánico del nacionalsocialismo alemán, un báltico él mismo, nacido en la Estonia rusa. Los pueblos del Báltico apoyaron abrumadoramente a los invasores alemanes, en la esperanza de sacar partido de las promesas alemanas de restablecer la independencia liberadora del dominio bolchevique y soviético. Un nutrido número de personas bálticas se apresuró a unirse a los escuadrones de la muerte contra judíos, comunistas y rusos, perpetrando algunas de las peores atrocidades de la guerra, casi sin influencia alemana, formando varias legiones propias de voluntarios SS y Einsatzgruppen de la muerte. La población del Báltico se apresuró a instituir concejos y gobiernos nuevos para los estados independientes bajo vasallaje alemán, pero el gobierno alemán sorprendentemente clausuró muchos de ellos cuando le pareció que eran demasiado independientes para sus propios intereses (Burleigh 2001, 535). Como era de esperar, los pocos germanos que quedaban, como así también los soldados y trabajadores que se afincaron, fueron elevados -otra vez- al rango de elite dirigente.

Para 1945, la Unión Soviética había reconquistado Letonia, Lituania y Estonia de manos del Tercer Reich. Los soviéticos procedieron a purgar, ejecutar y expulsar a todos los germanobálticos que quedaban, como colaboradores del enemigo y fascistas. Alrededor del cuatro por ciento de estonianos y el dos por ciento de letones y lituanos fueron ejecutados o encarcelados durante el dominio inicial soviético (Hosking 1999, 252). Los germanobálticos sobrevivientes también fueron ejecutados o enviados en vagones ferroviarios de ganado casi sin alimento, agua o sanitarios, durante semanas de viaje hasta Siberia y Kazajstán, donde se unieron a la casi totalidad de las otras 1.084.828 personas de ascendencia germana, todas de ciudadanía soviética, como los Germanos del Volga que habían sido expulsados por la única razón de su etnia (ibid). Aproximadamente uno de cada cinco germanos del Báltico murieron debido a la guerra, la inanición o la ejecución, en el contexto del desplazamiento soviético. En 1945, cerca de 40.000 germanos bálticos huyeron de esa región y de los campos de refugiados en Polonia, estableciéndose finalmente en Alemania Occidental. Uno de los desastres más destacados de la guerra fue la tragedia del SS Wilhelm Gustloff, un barco civil de pasajeros que transportaba a expulsados y civiles fugitivos (incluidos los germanobálticos) que fue hundido por submarinos soviéticos, provocando la muerte de por lo menos 9.000 civiles y prisioneros de guerra. En esta última fase de la guerra, el objetivo era toda la población germana de Memelandia, en Lituania. La ciudad portuaria de Lituania, alrededor del 45,2 por ciento germana cuando fue reincorporada pacíficamente a Alemania en 1938, fue transferida eventualmente a la RSS de Lituania. La totalidad de las 64.024 personas germanas en Memel (Klaipedia) fue expulsada (worldstatesman.org), sumándose así a las más de 8.000.000 de personas civiles de esa etnia que huyeron de Prusia bajo órdenes soviéticas y polacas, después de 1945. La mayoría huyó a Alemania Occidental, Alemania Oriental, Canadá, Australia o al Reino Unido.

Los cálculos del número de germanobálticos expulsados son inciertos. Mucho más de 16.000 fueron removidos de Estonia, 62.000 de Letonia y 64.000 de Lituania. Las estadísticas oficiales del gobierno alemán citan un total de alrededor de 256.000 civiles germanos sacados compulsivamente de la región del Báltico, aunque esta estadística ha sido criticada como impertinente y probablemente exagerada (SBD 1958). Por lo menos, 150.000 fueron removidos de manera directa como consecuencia del Pacto Molotov-Ribbentrop. Al final, se extinguió toda una comunidad cultural germana. Se destruyó la presencia étnica germana de 800 años en Letonia, Estonia y Lituania. Los germanobálticos repatriados fueron asimilados por la cultura dominante alemana del Tercer Reich o la inglesa de Canadá, generando la extinción del antiguo dialecto germanobáltico que actualmente se encuentra presente en su última generación (Illahie). En la actualidad, existen en Alemania numerosas agrupaciones de germanobálticos desplazados, auspiciadas e incluso subsidiadas por el gobierno alemán, entre las cuales está la Deutschbaltische Gesellschaft y la Deutschbaltische Kulturstiftung. La suerte de los germanos del Báltico ha sido trágica: Una antigua comunidad civil germana fue demolida en beneficio del interés de la diplomacia política entre dos dictadores que cambiaron el curso de la historia del Báltico y la vida de sus pueblos, por capricho del Pacto Molotov-Ribbentrop de 1939.

 

 

 

Fuentes/Bibliografía

Burleigh, Michael. The Third Reich: A New History. Hill and Wang, 2001.

Davies, Norman. God's Playground: 1795 to the Present. Oxford: Oxford University Press, 2005.

Derry, T.K. A History of Scandinavia. Minneapolis, MN: University of Minnesota Press, 1979.

Deutsch-Baltische Gesellschaft. "Baltische Geschichte bis zur Umsiedlung 1939." http://www.deutschbalten.de/geschichte.html.

Dwork, Deborah and Jan van Pelt, Robert. Auschwitz: 1270 to the Present. New York: Norton, 1996.

Eesti Instituut. "Baltic Germans in Estonia." http://www.einst.ee/historic/society/baltic_germans.htm.

Helmreich, E.C. " International Affairs: The Return of the Baltic Germans." The American Political Science Review, Vol. 36, No. 4 (Aug., 1942): 711-716.

Hiden, John. The Baltic States and Weimar Ostpolitik. Cambridge: Cambridge University Press, 2002.

Hosking, Geoffrey. The First Socialist Society. Cambridge, MA: Harvard University Press, 1992.

Illahie. "Baltic German - a dialect that is about to die." http://illahie.blogspot.com/2008/12/baltic-german-dialect-that-is-about-to.html.

James, David Smith. The Baltic states: Estonia, Latvia and Lithuania. Florence, KY: Routledge, 2002.

Latvijas Instituts. "Germans in Latvia." http://www.li.lv/index.php?option=com_content&task=view&id=78&lang=en.

Latvijas Nacionalais Vestures Muzejs. "History of the Museum." http://www.history-museum.lv/english/pages/par-mums/muzeja-vesture.php.

Ostler, Nicholas. Empires of the Word: A Language History of the World. New York: HarperCollins 2005.

Statistisches Bundesamt Deutschlands (SBD). "Die deutschen Vertriebungsverluste" (1958).

Weitz, John. Hitler's Diplomat: The Life and Times of Joachim von Ribbentrop. New York: Tichnor & Fields, 1992.

Worldstatesman.org. "Lithuania." http://www.worldstatesmen.org/Lithuania.htm#Memel%20Territory.

Zentrum gegen Vertreibung. "History of the German expellees and their homelands."
http://www.z-g-v.de/english/aktuelles/?id=56#deutschbalt.

 

Referencias sugeridas: "The Baltic Tragedy," a DVD movie documenting the Latvian, Estonian, Finnish, and Lithuanian struggle for independence against the Soviets that touches on the role of the Germans and the Nazis.

"History of the German Teutonic Order and their Legacy that shaped Eastern Europe for 800 years," from the European Heritage Library - click here.

Weitz, John. Hitler's Diplomat: The Life and Times of Joachim von Ribbentrop. New York: Tichnor & Fields, 1992.

Von Nottbeck, Berend. 1001 Wort Baltisch - a study of words exclusive to the Baltic German dialect.

 


Estadísticas Demográficas

Las estadísticas del los siglos 13 a 16 son inciertas. Lo más probable es que haya habido unos 10.000 colonizadores permanentes y un gran número de efímeros mercaderes alemanes.

1550s- Aproximadamente 15.000 germanos bálticos en Estonia (~6 por ciento), unos 15.000 en Letonia (~5 por ciento).

1690s- 20.000 en Estonia (~5 por ciento).

1881- 47.000 en Estonia (~5,3 por ciento). Por esta época, cerca de 60.000 en Letonia (7 por ciento).

1897- 34.500 en Estonia (~3,5 por ciento); 120.191 en Letonia (6 por ciento).

1920s- En 1922, 18.300 en Estonia (~1,7 por ciento). En 1925, alrededor de 70.000 en Letonia (4 por ciento).

1930s- En 1934, 16.300 en Estonia (~1,3 por ciento). Para 1939, cerca de 62.000 en Letonia (3,2 por ciento) antes de la expulsión. Alrededor de 64.024 germanos en Klaipedia/Memel (45,2 por ciento) para 1930.

1939- 13.700 germanos bálticos removidos de Estonia and 51.000 de Letonia, en el marco del acuerdo entre Hitler y Stalin.

1941- 7.000 Germanos bálticos de Estonia y 10.500 de Letonia huyen a Alemania y la Polonia ocupada.

1945-50- Son removidas todas las personas germanobálticas, y las pocas que permanecen después de la derrota del Tercer Reich son ejecutadas o expulsadas, como colaboracionistas, por la URSS a Kazajstán. Más de 40.000, en Alemania. Más de las 64.024 personas germanas residentes en Memel/Klaipedia (Lituania) son expulsadas en su totalidad.

Fuentes- [1], [2], [3], [4], [5]

 

 

Personas de Renombre

Alfred Rosenberg (1893-1946)- principal filósofo del movimiento nacionalsocialista de Alemania. Místico extremista, ariosofista y ocultista, autor de “El Mito del Siglo Veinte”. Ejecutado por ahorcamiento a resultas del Juicio de Nuremberg.

Obispo Albert von Buxhövden (1165 †17.1.1229)- fundador de Riga, uno de los misioneros germanos/cruzados en Livonia.

Alexiy II, Patriarca de la Iglesia Ortodoxa Rusa (de Estonia).

Erhard Kröger- líder germano del Báltico y pangermanista de extrema derecha, que trató de establecer un Estado germanobáltico fusionado con el Tercer Reich después de la invasión a la URSS en 1941. Supervisó la expulsión de los germanos de esa región hacia el Reich.

Paul Schiemann (1876-1944)- dirigente político germanobáltico de la independiente Letonia, que llevó adelante una política muy liberal y promovió la autonomía e integración al interior de Letonia. Su enfoque liberal indujo a su creciente descrédito en favor de partidos pangermanistas como el de Erhard Kröger.

Karl von Baer (1792-1876)- biólogo, una de las personalidades fundantes de la embriología.

Kasper Dönhoff (1584-1646)- principal diplomático en fomentar relaciones entre Alemania (Santo Imperio Romano), Polonia, etc.

August von Bielenstein (1778-1852)- relevante figura militar de Rusia y uno de los descubridores de la Antártida.

Johann Friedrich von Eschscholtz (1793-1831)- figura principal en la incipiente zoología, biología y ciencia.

Otto von Kotzebue (1787-1846)- uno de los más grandes exploradores y navegantes de Rusia y del mundo.

Friedrich Georg Wilhelm von Struwe (1793-1886)- astrónomo famoso.

Peter Wrangel (1878-1928)- uno de los comandantes principales del Ejército Blanco contra los Bolcheviques en la Guera Civil.

Roman Ungern von Sternberg (1886-1921)- General ruso del Ejército Blanco, que llegó a ser dictador de Mongolia.

Carl von Mannerheim (1867-1951)- héroe del Eje Finés durante las guerras contra Rusia, su presidente de posguerra y sublime mariscal de campo, cuya descendencia de germanobálticos es tema de controversia.

Burkhard von Münnich (1683-1767)- mayor general de la milicia rusa en las guerras contra los otomanos.

Ludwig von Scheubner-Richter (1884-1923)- Nazi y escritor de primera línea sobre el Genocidio Armenio.

Aunque cuestionable, se puede mencionar a todos los granmaestres de los Hermanos Livonios de la Espada y de la Orden Teutónica como germanobálitcos o (menos correctamente) germanos prusianos.

 


Organizaciones y Publicaciones de Internet Sugeridas

Deutsche-Baltische Gesellschaft (Sociedad Báltica Germana)- accionar el puntero aquí.

Association of the Baltic Noble Corporations (Asociación de Corporaciones Bálticas Nobles)- accionar el puntero aquí.

Deutschbaltischer Jugend- und Studentenring (Círculo Báltico Germano de Jóvenes y Estudiantes)- accionar el puntero aquí.

Deutschbaltische Kulturstiftung (Fundación Cultural Báltica Germana) - accionar el puntero aquí.

Deutschbaltische Landsmannschaft in Bayern (Comunidad Báltica Germana de Bavaria) – accionar el puntero aquí.