Displaced Communities

BALTIC GERMANS (150,000
displaced by Hitler & Stalin; 95%+)

GERMANS OF YUGOSLAVIA
(over 200,000 expelled, imprisoned, displaced, emigrated; 98.5% total)

VOLGA GERMANS (over 400,000 expelled by Soviets to Kazakhstan)

DUTCH GERMANS (3,691 expelled,
15% of German population)

GERMANS OF ALSACE-LORRAINE
(100-200,000 expelled after WWI)

GERMANS OF CZECHOSLOVAKIA
(over 3,000,000 expelled
and displaced; 95% total)

GERMANS OF HUNGARY
(over 100,000 expelled, over
300,000 displaced; 88% of total)

GERMANS OF ROMANIA
(over 700,000 or 91.5% displaced by Hitler, USSR, & emigration)

US Internment of German-Americans, Japanese, & Italians
(10,906+ interned & blacklisted) NEW!

GERMANS OF POLAND, PRUSSIA
(over 5,000,000 expelled and displaced, nearly 100%) COMING SOON

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Comunidad germana expulsada y desplazada de HungrÍa

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CÓMO CITAR ESTE ENSAYO ACADÉMICO: Instituto para la Investigación del Desplazamiento Forzoso de Poblaciones Germanas. "Comunidad germana expulsada de Hungría.” http://expelledgermans.org/hungarygermans.htm (accedido en Dia-Mes-Año).


Escudo oficioso de la población germana de Hungría, que representa el Castillo de Buda, la cruz cristiana, el carruaje agrícola de la colonia germana y el río que separa a Buda de Pest (diseñado por Josef de Ponte para la Asociación Germana de Hungría)

Grupos minoritarios de población germana en esta región: Suabodanubianos, Sajones de Transilvania

Cambio de población total resultante de la expulsión y el desplazamiento: de aproximadamente 477.000 habitantes a solo 56.918; cerca del 88 por ciento de disminución.

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Historia del asentamiento y la cultura
Historia de la expulsión
Fuentes/Bibliografía
Estadísticas demográficas
Personas de renombre
Publicaciones en la red informática y organizaciones recomendadas
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Historia del asentamiento, la cultura y la adaptación a la nacionalidad húngara

Comunidades étnicas germanas se establecieron en tierras de la Corona Húngara en diversas fases como parte de una identificación política, comercial y religiosa de larga data entre el Imperio Alemán, la Austria Habsburga y el Reino de Hungría. Si bien en las fronteras húngaro-alemanas aparecieron pequeñas aldeas de labradores germanos desde la cristianización de Hungría en el 1000, la primera ola de fuertes asentamientos alemanes en tierras de Hungría se produjo en el siglo 13, cuando los soberanos de Hungría invitaron a campesinos de Alemania a establecerse en las fértiles estepas. A estas colonias se les concedió significativa autonomía cultural y social. Posteriormente, el principal volumen de asentamiento e intercambio cultural entre el mundo germano y la población húngara se produjo durante el dominio del Imperio Alemán Habsburgo sobre el Reino de Hungría, desde 1526 hasta 1918. La comunidad de habla alemana devino en élite étnica excesivamente dominante a lo largo y a lo ancho del ámbito imperial. Durante los siglos 17 y 18, los emperadores habsburgos promovieron la inmigración de campesinos y empresarios de las regiones católicas del sur de Alemania a Croacia, Hungría, el Banato y la Voivodinia (hoy repartidas entre Rumania, Hungría y Serbia), y la Transilvania. Los significativos derechos que la población alemana gozaba en Austria se hicieron extensivos también a estas colonias germanas en Hungría (Kann 1979, 460). Dicha inmigración de etnia germana a gran escala tenía el propósito adicional de repoblar las ciudades húngaras de Buda y Pest, que habían quedado casi completamente deshabitadas debido a los pillajes y consecuentes desplazamientos provocados por los jenízaros musulmanes del Imperio Otomano. La mayoría se afincó a lo largo del río Danubio, procedentes principalmente de Baden, Württenburg, Baviera y Hessen. Por cuanto la mayoría hablaba las lenguas vernáculas suabas del alemán y procedían de la región suroccidental de Suabia, la población de las colonias germanas en Hungría llegó a ser conocida como suabodanubiana (Donauschwaben), si bien en sus aldeas rurales se hablaban diversos dialectos y se conservaban diferentes tradiciones regionales (Molnar 2001, 181). La inmensa mayoría de esta población suabodanubiana era católica, debido a la imposición del Estado Habsburgo y la cultura religiosa del Sur de Alemania. Por otro lado, pequeñas comunidades suabodanubianas adoptaron gradualmente la fe luterana, 'unida' o calvinista, que proliferaban en toda Hungría después del siglo 16, como un contrapeso a la primacía católica austríaca. Para cuando la Corona Húngara estableció su dominio sobre las actuales Croacia y Eslovaquia, surgieron en ambos países grandes poblaciones suabodanubianas, entre ellas cerca de 160.000 personas solamente en Croacia (Lumans 1993, 117).

La población de etnia germana en Hungría gozaba de una importante autonomía y concesión de prerrogativas, lo cual exacerbó la irritación húngara debido a su propio estatus etno-político inferior dentro del Imperio Habsburgo. Aun cuando se daban numerosos casos de agrupacioness agrícolas húngaras y germanas que cooperaban activamente entre sí, también se supo de violencias interétnicas demoledoras, producto de esta lucha por privilegios, incluso de ambas etnias contra los judíos (Lendvai 2004, 43). Si bien la mayoría de la población suabodanubiana estaba compuesta por agricultores, los empresarios germanos se hicieron más ricos incluso que los húngaros, al tener dominio sobre haciendas y tierras, gracias al apoyo cultural y económico de los soberanos austríacos de habla alemana (Gal 1993, 340). La repoblación de Buda y Pest por estos inmigrantes suabos posibilitó un fuerte control de la etnia germana sobre un centro económico de envergadura. Buda tenía un 54 por ciento de población suaba incluso aún en 1869 (Heiszler 2002, 48). Preßburg (actualmente Bratislava, Eslovaquia), uno de los centros culturales y políticos más importantes de Europa central, era también de mayoría germana. Inclusive comunidades rurales de esa etnia gozaban de gobierno propio limitado y autarquías que gradualmente subsumieron la influencia de colonos húngaros en su propia patria (Enciclopedia Británica). En Transilvania, la población sajona de Transilvania (al igual que la húngara) gozaba de derechos que menoscababan los de la nación rumana originaria (Kann 1979, 287). La presencia y prerrogativas de la población suabodanubiana en todo el Imperio Habsburgo se sostenía por el subsidio directo (incluso pecuniario, de tierras y exenciones impositivas) de la Comisión Colonial, después de 1766, especialmente bajo el reinado de María Teresa y Leopoldo II (Kann 1979, 200). En todos los países de la Corona Húngara (Hungría, la actual Eslovaquia y Croacia), la población suabo-danubiana en total era, en 1843, de alrededor de 1.200.000 personas, de 1.955.250 en 1880 (12,5 por ciento de la totalidad de la población de los territorios del reino húngaro), de 2.116.578 en 1890 (12,2 por ciento) y de 2.046.828 en 1910 (9,8 por ciento) (Kann 1979, 605-608). Con significativos poblados suabodanubianos en los principales centros urbanos de Hungría, su poder era desproporcionado para una etnia inmigrante. Pese a la problemática lucha por prerrogativas entre colonias húngaras y germanas, las comunidades suabodanubianas consideraban a Hungría como su patria, de igual manera que la Alemania que habían dejado atrás. Rápidamente se constituyeron en parte integral de la civilidad y ciudadanía húngara, circunstancia que perduró hasta que fueron expulsados de Hungría y 'devueltos' a Alemania después de haber vivido en ese país durante siglos.



(fuente: stefan-jaeger.net)


(fuente: stefan-jaeger.net)


(fuente: danubeculturalsociety.com)


(fuente: schlarb.com)

 

La relación política y cultural entre Hungría y la población germana se modificó con la revolución de 1848, momento en que la importante población húngara dentro del Imperio Habsburgo se rebeló contra la élite política de etnia germana, en procura de una unión real igualitaria entre Hungría y la Austria alemana, que diera equidad a ambos pueblos. La contumacia tocó a su fin con el Compromiso de Ausgleich [emparejamiento] en 1867, cuando se le adjudicó a Hungría un parlamento esplendoroso, un sistema legal, su propio ejército limitado (el Honvédség), derechos étnicos casi igualitarios dentro del imperio y la formación de una monarquía superficialmente dual como Reino Austro-Húngaro. A continuación, los magiares (húngaros) emprendieron una campaña nacionalista de 'magiarización' que se aplicaba para morigerar la influencia de las considerables minorías alemana, serbia y rumana, aumentando así la preeminencia política de la población húngara. De este modo, mermó la lengua alemana y su pronunciada autonomía cultural, y se presionó activamente en favor de la asimilación. La población suabodanubiana, que consideraba a Hungría su patria, se adaptó magníficamente. Algunos magiarizaron sus nombres, aprendieron húngaro y se anotaban en las estadísticas como nacionales de este país (si bien muchos conservaron su identidad e idioma germano en privado). Por ejemplo, la población de Buda en 1869 (en seguida después del Compromiso) era 54 por ciento germana, y solo el 34 por ciento en 1880 y el 23 por ciento en 1900 (Heiszler 2002, 48). Si bien Buda y Pest devenían cada vez más en importantes centros de cultura, por lo que recibían inmigración étnica autóctona húngara, esta persistente 'reducción' de la población suabodanubiana era también resultado de la asimilación superficial y altamente pragmática. Unas 600.000 personas germanas declararon ser de esa nacionalidad en los subsiguientes censos de 1880 a 1910, en vez de su estatus anterior de nacionales extranjeros (Lendvai 2004, 328). Surgió entonces en Hungría una época de intercambio y florecimiento cultural entre la población suaba semimagiarizada y la húngara en el ámbito lingüístico, cultural y arquitectónico. Por ejemplo, aun hoy muchas personas, tanto en Alemania como en Hungría, utilizan formas gramaticales ásperas, tales como la húngara 'sz' por el sonido 's' en alemán, y la húngara 's' para la alemana 'sch'. Muchos apellidos en la Austria actual exhiben raíces húngaras y germanas, como resultado de los antecedentes habsburgos afines y la expulsión de la mayoría de suabos a Austria y Alemania. A consecuencia de su prudente adaptación a la cambiante sociedad húngara, la población suaba pudo retener la mayor parte de su preeminencia económica y política incluso durante las campañas de asimilación.


Mapa del Imperio Habsburgo. Observar atentamente las áreas marcadas con cruces en Hungría y su periferia, que indican asentamientos germanos (escaneado de Kann). ACCIONAR PUNTERO AQUÍ PARA AUMENTAR TAMAÑOL

La comunidad suabodanubiana conservó su identidad etnocultural y subnacional, incluso hasta la disolución del Reino de Hungría en 1918. Se encontraban en actividad una serie de eclécticos grupos de estudiantes, círculos de intelectuales, asociaciones gimnásticas y partidos políticos de habla alemana con el propósito ulterior de representar a los suabodanubianos en su conjunto. La Asociación de Estudiantes Germanos en Territorio de la Corona Húngara (fundada en 1899) y el Partido Popular Germano Húngaro de 1905 cooperaron con agrupaciones estudiantiles como 'Suevia Pannonica', 'Gothia' y 'Langobardia', dirigidas por personalidades de renombre social como Edmund Steinacker, Adam Müller-Guttenbrunn y Jakob Bleyer. Aun cuando las autoridades húngaras no reconocían a la población suabodanubiana como entidad política subnacional, las medidas legales que se reclamaron tempranamente contra el uso del alemán se fueron mitigando en forma gradual a principios del siglo 20. De los veintidós periódicos diarios de Budapest, a la caída del reino, cinco se publicaban en alemán (incluido el 'Diario Alemán de Hungría') como muestra de la prudente adaptación de la población suaba a la lucha húngara por prerrogativas dentro del imperio (Lendvai 2004, 328).

La relación entre la población suabodanubiana y la húngara volvió a cambiar con la caída del Imperio Habsburgo, en 1918, al final de la Primera Guerra Mundial. En el Tratado de Trianon, de 1920, los Aliados occidentales forzaron oficialmente a que Hungría perdiera casi el 70 por ciento del territorio que la corona había regido por cerca de mil años, trayendo como consecuencia la independencia de Eslovaquia y Croacia. Transilvania, con su numerosa etnia germana, fue entregada a Rumania. La región del Banato y la Voivodinia, y con ello la población suabobanata, fue excluida de Hungría y repartida entre Yugoslavia y Rumania. La Hungría propiamente dicha fue despojada de más del 30 por ciento de su territorio (Burleigh 2001, 49). Como resultado del tratado mencionado, significativas minorías suabodanubianas fueron transferidas de Hungría a lo que pronto devendría en Yugoslavia, Rumania y Checoslovaquia. Por lo tanto, la independiente nación de Hungría redujo tremendamente sus estadísticas dentro de sus fronteras. Mientras que en 1910 había a groso modo una comunidad suabodanubiana de 2.046.828 personas en todo el territorio de la Corona Húngara, solo quedaron 550.000 en Hungría propiamente dicha para 1920, esto es el 6,9 por ciento de la población (Zentrum gegen Vertreibung). Por otra parte, igualmente unas 200.000 personas suabodanubianas habían emigrado de Hungría desde 1880 hasta 1910, debido a una tumultuosa situación fiscal y política (ibid).

Después de sofocado el golpe de la anarquista República Soviética Húngara, el ultranacionalista regente Miklós Horthy estableció un estado fascista que forjó una alianza perdurable con Adolfo Hitler hasta casi el final de la Segunda Guerra Mundial. El régimen de Horthy preconizaba la primacía de la lengua y cultura húngaras en detrimento de minorías menos numerosas. La política de asimilación presionó a la población suaba para que renuncie a sus asociaciones académicas y se integre totalmente a la sociedad húngara. Esta vigorizada política de magiarización empeoró la tensión interétnica, por cuanto la participación previa que la población suaba tenía en el parlamento húngaro había sido eliminada por el régimen autoritario de Horthy. Al mismo tiempo, el nacionalismo pangermánico y el racismo que había cubierto a Alemania y Austria bajo el poder de Adolfo Hitler galvanizó a la comunidad suabodanubiana para adherir a movimientos de extrema derecha que atendían directamente los intereses de su grupo. Esto exacerbó el conflicto entre nacionalistas húngaros y la minoría suaba. Joseph Goebbels, Ministro de Propaganda del Tercer Reich, describió en la típica jerga nacionalsocialista una exagerada percepción de la supuesta 'opresión' que sufría la raza alemana por parte de los húngaros, al escribir en su diario que “... he recibido informes en cuanto a la suerte de las minorías germanas en Hungría. Los húngaros todavía se atreven a cometer actos de afrenta contra nosotros que sobrepasan en mucho lo que podemos soportar ... debemos guardar silencio por el momento. Dependemos de ellos” (Goebbels 1948, 112). El movimiento de extrema derecha y pangermanista más destacado de Hungría fue el Volksbund der Deutschen in Ungarn (Liga Popular de los Alemanes de Hungría). Dirigido por Franz Anton Basch, el partido adoptó una ideología de racismo pro-germanista y procuró la repatriación o incorporación directa en el Tercer Reich, algo semejante a los germanosudetenses de Checoslovaquia.

Aun cuando la fricción entre elementos nacionalistas húngaros y germanos en Hungría constituía un problema recurrente, es objeto a menudo de exageración. La asimilada población suabodanubiana conservó su influencia política a lo largo del período de autoritarismo húngaro. Incluso el nacionalista y fascista primer ministro húngaro, desde 1932 hasta 1936, Gyula Gömbös, era un suabo asimilado (Spannenberger 2005, 85). La presencia de movimientos pangermanistas en esa población no se equipara con un rechazo directo del Estado húngaro ni del régimen carismático de Miklós Horthy. La mayoría de la comunidad suaba seguía considerando a Hungría como su patria, aun cuando su ideología se enfocara en intereses culturales germanos. Así también, el estatus secundario de Hungría en el Eje, como dependencia del Tercer Reich para su supervivencia militar y económica, implicó que la minoría suaba gozara de una significativa protección mediante la presión alemana. Por ejemplo, cuando Hungría adquirió la Transilvania de Rumania, la numerosa población germana estuvo formalmente representada por el grupo de presión de la Volksbund húngara, cuando Hitler designó a su dirigente como jefe protector de toda la comunidad suabodanubiana. Más aún, cuando Alemania, Hungría y Bulgaria trincharon a Yugoslavia, en 1940, el territorio del Banato que estaba a horcajadas de Hungría y Serbia fue ascendido a la categoría de provincia autónoma, y a su minoría suabodanubiana se le concedió un significativo autogobierno, a pesar de ser solo el 20 por ciento de la población y a pesar también del insistente reclamo de Hungría (Hrvatski Informativni Centar). Cualquier consideración política operaba en favor de los germanos de Hungría. Por último, el nacionalismo húngaro tenía su eje principal en la cultura y el Estado húngaros, más bien que en la raza. Por tanto, la población suabodanubiana no era objeto de sometimiento abierto en tanto no rechazara la primacía de la nación que consideraban su patria. No fue hasta después de 1944 cuando fue depuesto Miklós Horthy, en momentos en que intentaba lograr un armisticio, y su remplazo por el gobierno de extrema derecha de Arrow Cross, que el nacionalismo húngaro se enfocó en los aspectos raciales de su nación. Incluso durante las reivindicaciones ideológicas de 'hungarismo' racialmente puro, luego de ese año, la comunidad suabodanubiana todavía no constituía una minoría oprimida o de segunda clase, porque Hungría era en su totalidad dependiente de Alemania como gobierno títere. Desde su afincamiento en la nueva patria, más de dos siglos antes, la población suaba exhibió una notable capacidad de adaptarse a la evolución de la sociedad húngara.

 

 

Historia de la expulsión

En el verano de 1945, el Ejército Rojo soviético había anulado al Tercer Reich y sus aliados de Hungría y Rumania. Las tierras fronterizas de Hungría fueron entregadas compulsivamente a Yugoslavia, mientras que Transilvania y su numerosa población germana fue adjudicada al nuevo Estado comunista de Rumania. Debido a la importancia estratégica de Hungría y su ubicación entre la órbita occidental y la soviética, la administración de este país fue supervisada en gran parte por la Comisión Conjunta de Control de las Potencias Aliadas. Por este motivo, la exigua independencia de Hungría dio lugar a que la expulsión de la población germana, ordenada por los Aliados en la Conferencia de Potsdam, fuera ejecutada directamente. Mientras que Checoslovaquia expulsó por cuenta propia a más de 3.000.000 de civiles germanosudetenses, el desalojo de la población suabodanubiana en Hungría se realizó bajo observación directa de los Aliados. Los programas de expulsión se llevaron a cabo con la cooperación de estadounidenses, soviéticos y a veces del reticente gobierno comunista húngaro.

En la Conferencia de Potsdam de 1945, la Unión Soviética, los Estados Unidos y la Gran Bretaña acordaron que “se debe proceder al desplazamiento a Alemania de las poblaciones germanas, o elementos de ellas, que permanecen en Polonia, Checoslovaquia y Hungría”. La comunidad germana suaba de Hungría –que por siglos había sido parte integral en la evolución cultural y nacional de la patria húngara-- sería desalojada por completo, idealmente por medio de un proceso lo más humano y expedito posible. La expulsión de la población germana húngara era desde el punto de vista político mucho más complicada que los desalojos perpetrados en Checoslovaquia y Polonia. A diferencia de los checos, polacos y soviéticos, los propios húngaros eran reticentes a aceptar la teoría de la culpa colectiva, según la cual toda persona de identidad étnica germana era considerada como promotora de nazismo y genocidio. Esta postura política era en cierto modo beneficiosa para la propia población húngara, puesto que sus integrantes habían colaborado activamente con el Tercer Reich, tanto en el frente occidental como en el oriental, durante toda la guerra. Al derivar la culpa de las atrocidades bélicas de la población germana y húngara, aplicándola a las dictaduras depuestas, los húngaros estaban protegiéndose también a sí mismos de indemnizaciones y restituciones agobiantes. De igual manera, la política inicialmente reticente y pasiva del gobierno húngaro se daba en el contexto de la expulsión de civiles húngaros de Eslovaquia por el gobierno checoslovaco. Por lo menos 40.000 personas de etnia húngara fueron desalojadas a la fuerza, junto con más de 3.000.000 de germano-sudetenses, y expulsados a la ocupada Hungría (Migration Citizenship Education). Al rechazar el concepto de responsabilidad cultural colectiva, el gobierno húngaro estaba obviamente salvaguardando a las minorías húngaras en Checoslovaquia y Yugoslavia de la temida persecución. Las autoridades húngaras también estaban preocupadas de que una minoría productiva importante fuera retirada de la fuerza laboral en un período de total ruina económica y desenfrenado desempleo.

Pese a la reticencia húngara inicial, la autoridad militar y política legítima en Hungría era la Comisión Conjunta de Control de las Potencias Aliadas. Si bien los soviéticos habían podido orquestar la conversión de Hungría en la República Popular Húngara comunista, bajo el mando de Mátyás Rákosi, los mandantes de facto en Hungría durante el período de las expulsiones (1945-1948) eran los Estados Unidos y la Unión Soviética (Apor, 2004, 35). La comunidad suabo-danubiana debía ser desalojada de Hungría sin importar los remordimientos del gobierno de Rákosi.


Churchill, Truman y Stalin se reúnen en la Conferencia de Potsdam que emprendió las expulsiones formales.


Mátyás Rákosi, dirigente comunista de Hungría

Resulta increíblemente difícil, por diferentes factores, tratar de calcular el número total de personas suabo-danubianas expulsadas. No hay información censal sobre la demografía de Hungría en 1945. Las últimas estadísticas oficiales del gobierno datan de 1941, donde se consigna un total de 511.672 personas de etnia germana en ese país, es decir el 5 por ciento de la población (Központi Statisztikai Hivatal 2). Sin embargo, esta estadística incluye a las decenas de miles de residentes germanos que Hungría heredó cuando Transilvania fue anexada en 1940. Las estadísticas oficiales del gobierno de Horthy para Transilvania, en 1941, consignan un aproximado de 44.600 personas germanas. Diversas fuentes estiman unos 477.000 suabo-danubianos en la Hungría propiamente dicha para ese año. Por consiguiente, Hungría tenía en la época de las expulsiones, después de 1945, por lo menos 470.000 personas de esa etnia, es decir, cerca del 5,1 por ciento (Landsmannschaft der Deutschen aus Ungarn). Lo cierto es que la población suabo-danubiana de Hungría se redujo aproximadamente de 477.000 (5,1 por ciento) en 1940 a solo 22.455 (0,2 por ciento) en 1949, lo que significa la eliminación completa de más del 95 por ciento de una comunidad étnica por vía de la expulsión, el trabajo forzado y el desplazamiento forzoso (Gall 1993, 343, WHKMLA). Existen informes indicativos de que 130 a 200 mil personas civiles de etnia germana fueron trasladadas por tren directamente de sus hogares a la frontera con la Alemania ocupada (Apor 2004, 35). Los registros estadísticos sobre familias germanas expulsadas por tren no reflejan cabalmente el número total de personas (la población entera menos 22.455) que quedaron en situación de desplazadas al huir en busca de refugio, ni el número de quienes fueron deportadas y encarceladas como prisioneros políticos en la URSS. Es importante señalar que solo un pequeño porcentaje de suabo-danubianos, que desaparecieron del censo húngaro de 1949, huyeron voluntariamente. Una fuente confiable de la BBC calcula que el número de personas de esa etnia que huyeron o fueron evacuadas por el Volksbund antes del final de la guerra fue solamente el 3 por ciento de la población de pre-guerra, y 60.000 que huyeron para evitar ser encarceladas posteriormente (Wassertstein). Esto obliga a pensar que la gran mayoría de los más de 400.000 suabo-danubianos que desaparecieron de Hungría hacia 1949, fueron víctimas directas de los desalojos y las expulsiones más bien que beneficiarias de traslados voluntarios durante la guerra. El informe, en gran parte anacrónico, del gobierno alemán occidental de 1958 consigna 597.000 personas germanas expulsadas de Hungría: 259.000 que fueron obligadas a huir y 53.000 muertes debido a inanición y violencia étnica (SBD 1958). Esta conclusión incendiaria ha sido mayormente desechada en la historiografía, en especial porque afirma que fueron expulsadas más personas de las que alguna vez vivieron al mismo tiempo en Hungría. Las estadísticas oficiales del gobierno húngaro consignan una pérdida total de 188.827 personas suabo-danubianas, de las cuales solo 21.147 fueron directamente expulsadas por el gobierno húngaro y 37.827 fueron encarceladas antes o después de la expulsión (Központi Statisztikai Hivatal 2). Pese a las disputas estadísticas, lo cierto es que al final se perdió toda una comunidad étnica en menos de cinco años. Con todo, la expulsión de la población germana de Hungría fue muy suave en comparación con la de otras poblaciones germanas, gracias a la reticencia del gobierno húngaro y la negativa espontánea de comisionados estadounidenses a agravar el problema de millones de refugiados germanos expulsados.

La expulsión de los suabo-danubianos de Hungría se produjo en varias fases. La primera, muy atinadamente, fue la de criminales de guerra nazis y de la Cruz Flechada, quienes habían fraguado la casi extinción de la comunidad judía. Según algunas estimaciones, alrededor de 600.000 residentes de Hungría y por lo menos de 40 a 50 mil personas germanas fueron arrestadas por el Ejército Rojo por supuesta participación en el movimiento nazi de la Cruz Flechada en Hungría o en la Volksbund [Liga Popular] de esa etnia. Con toda justicia, la mayoría de las personas más destacadas por su participación en las atrocidades cometidas en tiempos de guerra contra la población judía y especialmente comunista fueron ejecutadas, entre las cuales se encontraba el dirigente de la Cruz Flechada, Ferenc Szálasi, y el jefe de la Volksbund, Franz Basch. Si bien las deportaciones plenas no comenzaron sino hasta enero de 1946, hubo un aluvión de fugas, encarcelamientos y ejecuciones a seguidas de la anexión soviética de Hungría al final de la guerra. En 1945, Laurenti Beria, jefe de la polícia secreta soviética (NKVD), informó que 23.707 personas germanas y húngaras habían sido arrestadas o ejecutadas con fundamento en acusaciones de haber colaborado con los nazis o por su afiliación a una ideología de extrema derecha (Mevius 2005, 57). La mayoría de personas arrestadas eran deportadas a la Unión Soviética, principalmente a gulags en Siberia y a los páramos de Kasajstán, para acompañar a 400.000 germano-volguenses. Por lo menos 40.000 suabos fueron deportados a la URSS para trabajos forzados, y un 50 por ciento nunca volvió (Mevius 2005, 57). Un número de hasta 70.000 personas húngaras y germanas residentes de Hungría en su totalidad huyeron durante la embestida inicial soviética, y por lo tanto no se cuentan en el número de desplazados suabodanubianos (Apor 2004, 38). Se calcula que más de diez mil personas suabas fueron evacuadas al final de la guerra por los gobiernos de Alemania y Hungría en prevención de represalias soviéticas (Burleigh 2001, 595). En consecuencia, las estadísticas reducidas drásticamente con respecto a las cifras totales de expulsados no tienen en cuenta a las familias encarceladas u obligadas a huir de sus hogares. Su grado de colaboración y apoyo al fascismo, si es que existió, se desconoce en la historiografía. Es verdad que un buen número de personas arrestadas y ejecutadas por los soviéticos, antes de 1946, eran auténticos criminales de guerra. Si bien hubo miles de húngaros y suabos que se presentaron como voluntarios en la Honvédség húngara o en la Waffen-SS, la población civil fue desarrollando gradualmente convicciones políticas diversas a medida que se acercaba la inevitable derrota del Eje. Un prominente investigador húngaro de ese período ha calculado que a lo sumo se podrían haber juzgado a 250.000 personas aun cuando fuera por nexos limitados con el nazismo o el ultranacionalismo húngaro, lo cual significa que fueron desalojadas equivocadamente cientos de miles de personas junto con ese gran número de 250.000 que podrían haber sido inocentes (Kertesz 1953, 191).

La segunda fase de las expulsiones comenzó en enero de 1946, y fue organizada para completar el desalojo de la totalidad de la comunidad suabo-danubiana de Hungría. Aun cuando la primera fase había expurgado a Hungría de miles de horrendos criminales de guerra y homicidas de la Waffen-SS, las expulsiones de 1946 a 1948 apuntaron al resto de la población civil en su conjunto. La Comisión Conjunta de Control de las Potencias Aliadas fue inducida por los comandantes Voroshilov y Sviridov a expulsar por lo menos a 500.000 suabodanubianos de inmediato (Kertesz 1953, 188). Por cuanto esta cifra era superior al número total de la población germana en Hungría, es obvio que el propósito consistía en eliminar por completo a toda esa comunidad, basándose en simples razones de generalización étnica que de modo extravagante representaba a toda persona germana como inherentemente pro-nazi y defensora de atrocidades.

El general Sviridov es famoso por responder a una pregunta de los representantes de la American ACC con el siguiente lamento: “hay dos familias residiendo en tu granja o propiedad, por lo cual tiene dos residentes. Y mientras la familia suaba permanezca en tu casa, la familia húngara vive en el granero” (MTA Jelenkor-kutató bizottság 2000, 456). Es así como se revocó su ciudadanía húngara, mutándolos en refugiados que no podían votar o solicitar servicios estatales (Apor 2004, 39). Se incluyó también a las personas con nombres germanos (incluso personas de etnia húngara). Toda propiedad germana debía ser confiscada y anexada al Estado. El gobierno húngaro tenía la intención de transferir las residencias vacías y los campos de familias germanas a las decenas de miles de húngaros reubicados que habían sido expulsados de Checoslovaquia. Más de 280.558 hectáreas fueron requisadas directamente de esas familias, incluso granjas que sus antepasados habían tenido por más de cien años. Esto constituyó la octava parte de toda la tierra que fue redistribuida al campesinado húngaro por los comunistas bajo el gobierno de Rákosi (Mevius 2005, 117). Esta redistribución de tierra y propiedades fue ostensiblemente muy perjudicial para la economía húngara porque acabó con una minoría productiva para dicha economía (Magyar Forradalom Történetének). El Secretario General de Hungría, Mátyás Rákosi, alentó a los Aliados para que las confiscaciones de propiedades y su traspaso a familias húngaras se hiciera solo en poblados con mayorías de esa etnia. En consecuencia, tenía el tácito propósito de que no se despoblaran completamente las aldeas de amplia mayoría germana para traspasarla a colonos húngaros. De este modo, se estaba en concordancia con la admonición de los Aliados en el sentido de que las expulsiones fueran lo más humanas y ordenadas posible.

Sin embargo, otros poderosos grupos de presión comunistas húngaros, tales como el Partido Nacional Campesino del antigermano Imre Kovács, presionaron por un vasto desalojo perentorio de toda la comunidad suabodanubiana : “... la población suaba se separó del conjunto del país, y con todas sus acciones demostró que pensaban de la misma manera que la Alemania hitleriana. Ahora pueden compartir la derrota de Alemania ... Toda persona suaba es Volksbundist [nazi]”. Incluso el más moderado Rákosi se doblegó eventualmente ante la presión de los Aliados, los soviéticos y los activistas, y prometió 'librarse de la germanización del país' (Mevius 2005, 141). La compulsiva generalización de que toda la población de habla alemana era de extrema derecha y traidora al Estado pasó por alto los siglos de pertenencia de la población suabo-danubiana a la sociedad húngara, como también el hecho de que los propios húngaros habían sido los aliados más estrechos de la Alemania hitleriana durante la guerra. No obstante, la actuación del gobierno húngaro en cuanto a la problemática germana fue mucho más clemente que la de Checoslovaquia, Polonia o la URSS. Teóricamente, los suabo-danubianos destacados por su heroísmo antifascista, los casados con persona húngara, los que estuvieran dispuestos a abandonar sus raíces germanas y hacer el esfuerzo de asimilarse, y los que fueran considerados indispensables para la minería y la mano de obra industrial se beneficiaban a veces de la exención. A pesar de estas limitaciones parciales, el partido comunista sabía bien que en diversas aldeas suabo-danubianas hasta el 80 por ciento habían votado por los marxistas. A la postre, incluso estas personas antinazis y pro-comunistas debían ser desalojadas (Mevius 2005, 141). De igual manera, el gobierno húngaro insistió ante los Aliados que, a lo sumo, solo el diez por ciento de los residentes en poblaciones suabodanubianas debía ser exceptuado de la expulsión, lo que significaba que aun cuando el 90 por ciento de una aldea fuera inocente de vinculaciones nazis, de todos modos debía ser expulsado (Apor 2004, 41).

 


(fuente: BBC)


(fuente: stefan-jaeger.net)


Personas suabodanubianas escoltadas por soldados del Ejército Rojo (fuente: stefan-jaeger.net)

 

Las familias suabodanubianas eran desalojadas de sus hogares por soldados y voluntarios, los cuales las escoltaban hasta llegar a formaciones de ferrocarril y convoyes, para ser despachadas a las fronteras alemanas. En la primera fase se consignan por lo menos 130.000 envíos directos de familias rumbo a la zona de ocupación estadounidense, especialmente en Austria, Baviera, Baden-Württemburg y Hessen. Inmediatamente después de su salida, se reubicaron algo más de 130.000 húngaros desplazados (Magyar Forradalom Történetének). El número de familias transportadas por tren ascendía a miles por día (Sächsisches Hauptstaatsarchiv Dresden). En algunos casos, las personas suabas expulsadas trataron de poner de relieve su lealtad con la nación donde sus ancestros habían vivido por siglos agitando banderas húngaras, cantando sus canciones folklóricas y escribiendo consignas en las paredes de los trenes (Wasserstein). Aun cuando estas acciones pudieron haber sido intentos de última hora para ser eximidos del desalojo forzado, se debe recordar que los suabo-danubianos consideraban a Hungría su patria tanto como a Alemania. Sus ancestros se habían establecido en Hungría más de doscientos años antes e incluso ni habían sido testigos de la reunificación de Alemania en 1871. A la mayoría se les permitió llevar consigo un máximo de 80 kilos de ropa y 20 kilos de alimentos en el tren. Este sustento no les era aportado por otros; no se proporcionaba alimento a familias expulsadas que carecieran de sustento suficiente en este período de bancarrota posbélica. En muchos casos se consigna la presencia de enfermeras y cuidados de emergencia, pero los comisionados estadounidenses de la zona de ocupación se quejaban frecuentemente de la 'precaria condición' de las personas suabas expulsadas, pues no recibían una hidratación adecuada o sustento o atención médica en caso de enfermedades y afecciones. También hubo quejas por la separación de integrantes de una misma familia y de la condición financiera y física de total indigencia de la población suabodanubiana cuando arribaba a Alemania o Austria. Además, solicitaron a los gobiernos húngaro y ruso que los subsidiaran con 500 Reichmarks (marcos alemanes) por familia (Apor 2004, 41-43). Nada de esto sucedió. Se ha calculado, aunque por fuente prejuiciada y no verificada, que murieron 6.000 personas suabas expulsadas como consecuencia de la inanición, la violencia étnica y las enfermedades (Zentrum gegen Vertreibung). De todos modos, es bastante menos calamitoso que la muerte de otros 2.000.000 o más personas germanas que fenecieron durante su expulsión de Polonia y Checoslovaquia (Burleigh 2001, 799). No hay certeza sobre cuántas muertes suabas, si las hubo, se produjeron durante ese desalojo.

A la postre, después de que hubieran sido trasladadas por lo menos 130.000 personas suabas en trenes a la zona estadounidense de Alemania, a partir de enero de 1946, el programa organizado de expulsión fue detenido por la intervención de Estados Unidos, a finales de junio de 1947. Dicha administración estaba sobrecargada con más de 10.000.000 de civiles de etnia germana expulsados de Checoslovaquia, los Países Bajos, Yugoslavia y Polonia, incapaz de ofrecerles empleo adecuado, sustento, vivienda e inoculaciones. Concluida la deportación a la zona norteamericana en Alemania Occidental, la campaña de expulsión se reanudó oportunamente bajo la dirección soviética. Puesto que los soviéticos administraban lo que constituiría la futura Alemania Oriental, aparte del control de EE.UU., la población suaba deportada sería despachada a Sajonia y Brandenburgo, ocupadas por la Unión Soviética. A diferencia de las expulsiones a la zona estadounidense, estas personas suabas fueron sometidas a trabajo forzado, encarcelamiento, ejecución y, según algunos informes, violencia étnica. Miles de ellas junto con las húngaras, consideradas en general como potencialmente pérfidas, eran encarceladas por años en campos de concentración de las remotas estepas nororientales de Hungría, especialmente Tiszalök y Kaszincbarcika. Esto sucedió mucho después de que fueran ejecutados y purgados los criminales de los regímenes fascistas en 1945. Una vez que concluyeron oficialmente las expulsiones en 1949, las familias suabodanubianas (incluidas mujeres y niños) languidecieron en prisión y campos de refugiados durante años en condiciones dudosas (Wasserstein). Cierta fuente sin verificar y potencialmente prejuiciada calcula que fueron deportadas más de 65.000 personas suabo-danubianas a la URSS para ser sometidas a trabajos forzados en gulags, de las cuales 16.000 murieron bajo custodia debido a inanición, agotamiento y ejecuciones (Landsmannschaft). A medida que se intensificaba la Guerra Fría, los Estados Unidos repudiaron con vehemencia el maltrato infligido a la población suaba que se encontraba bajo vigilancia soviética. Los comisionados estadounidenses rogaron a los soviéticos “hacer más ordenada y humana la inevitable expulsión de las personas germanas que aún permanecían en Europa oriental ... [y] dar lugar en Alemania [Oriental] a quienes enfrentaban la deportación a territorios remotos subárticos de la Rusia soviética, un equivalente de la aniquilación” (Kertesz 1953, 187). La suerte que corrieron las personas germanas de Hungría deportadas a la Unión Soviética sigue siendo incierta. Existe documentación probatoria de que por lo menos 35.000 suabodanubianos fueron reubicados compulsivamente metiéndolos en trenes rumbo a Sajonia solamente en 1947, en condiciones mucho peores que la primera fase de expulsión (Apor 2004, 45). A la postre, por lo menos 50.000 civiles fueron expulsados a Alemania Oriental, a razón de aproximadamente 10.381 personas en solo un mes (Kenez 2006, 215).

Las expulsiones terminaron de manera formal en octubre de 1949, por acto administrativo del gobierno húngaro, mediante decreto del Primer Ministro N° 4274 de 1949 . El gobierno de Rákosi, que había estado previamente bajo la supervisión de la Comisión Conjunta de Control de las Potencias Aliadas y que ahora estaba cada vez más bajo la férula de los soviéticos, se iba imponiendo de a poco como estado comunista autónomo. Después de más de dos siglos, la comunidad suabodanubiana había menguado de 477.000 personas (5,1 por ciento) a solo 22.455 (0,2 por ciento) en menos de cinco años (Gall 1993, 343), lo que significa una pérdida del 90 por ciento. El 25 de marzo de 1950, el gobierno húngaro levantó formalmente toda repatriación y restricciones de exilio para la población suaba, permitiéndoles regresar a su patria húngara desde territorios en el ámbito de la órbita soviética (Magyar Forradalom Történetének). El número total de personas de etnia germana que retornaron a Hungría, después de que se levantaran las medidas de expulsión, es incierto. Muchas de las pocas personas suabas que volvieron estaban entre las más de 50.000 deportadas por los soviéticos a Alemania Oriental durante la última fase. Debido a las restricciones fronterizas producto de la intensificación de la Guerra Fría, la mayoría de las más de 200.000 personas directamente transportadas por tren a Alemania Occidental no pudieron regresar, ni estaban dispuestas a dejar atrás el auspicioso potencial de empleo en ese país a cambio de la languideciente Hungría. Algunas fuentes calculan que unas 230.000 personas suabodanubianas regresaron temporalmente para ver sus hogares en Hungría hasta la década de 1980 (Wasserstein, Country Studies). En 1960, el censo oficial sumó un total de 50.765 personas de etnia germana (lo que significa un agregado de casi 30.000 después de las expulsiones) (Gall 1993, 343). Para la pequeña población suaba remanente, el uso del idioma alemán era vituperado como subversivo en el ambiente académico, la sociedad, el discurso político y el mercado laboral. Fuentes más bien polémicas y a menudo exageradas definen la experiencia de la población suabodanubiana en Hungría, desde 1950 hasta la caída del comunismo, como la 'generación del silencio', debido a la condición de desaliento y supuesto ocultamiento del uso del idioma alemán. A este efecto, algunas fuentes ponderan que la drástica reducción de la población germana en los censos es consecuencia en parte de la reticencia de las personas germanas a admitir su pertenencia étnica como consecuencia de los temores a la confiscación, el despojo/privación forzado, encarcelamiento o expulsión (Ibid.). Por último, la población germana de Hungría, después de las expulsiones (22.455 personas), casi se duplicaría en razón de una parcial inmigración de retorno, la desilusión en el intento de vivir en una Alemania que sus ancestros no habían visto por siglos, y la creciente disposición de personas de etnia germana a admitir su ascendencia en las estadísticas gubernamentales al volverse ese país más liberal con sus grupos minoritarios.

Hoy día, se encuentran solo 56.918 personas de etnia germana en Hungría, lo que representa el 0,57 por ciento de la población (Központi Statisztikai Hivatal 1). Este aumento gradual se debe a los auspiciosos vínculos comerciales que Hungría mantiene actualmente con Alemania como su principal socio comercial. Esto constituye reducción drástica a partir de las más de 2.046.828 almas germanas que había en el ámbito de la Corona Húngara en 1910 (9,8 por ciento), o por lo menos las 477.000 que vivían en la truncada Hungría de 1945. Si bien la expulsión de germanos de este país fue muy suave en comparación con el desalojo y muerte de millones de personas de esa etnia en Polonia y Checoslovaquia, la expulsión de la población suabodanubiana desmanteló una longeva comunidad integrada, a causa únicamente de generalizaciones étnicas.

En la actualidad, existen motivos para creer que la minoría germana en Hungría goza de una representación cultural y lingüística mayor que en cualquier otro país. A medida que Hungría se iba separando de la órbita comunista, se fueron mitigando las limitaciones sobre el idioma alemán y los derechos de las comunidades minoritarias. En 1995, la Comisión de Derechos Minoritarios fue organizada vía elecciones en la población germana de esa nación, que designó al Partido de Autogobierno para la Población Germana en Hungría, como grupo de presión representativo de la comunidad suabodanubiana en lo político y cultural. El idioma y las aldeas germanas están superficialmente protegidas bajo normativas húngaras como entidades semiautónomas. Existe en Hungría una ingente diversidad de publicaciones en la red informática, instituciones, periódicos en lengua alemana, grupos estudiantiles y bibliotecas, que son formalmente reconocidas por universidades y funcionarios gubernamentales. Véase al final de este artículo para conocer ejemplos sobresalientes. Desde el punto de vista oficial, el gobierno húngaro admite y conmemora pasivamente la expulsión de la población suabodanubiana de Hungría. La oficina de estadísticas del gobierno incluso ofrece un análisis diario de la deportación de familias germanas en trenes y describe de manera pormenorizada esa terrible experiencia (véase enlace). Se realizan encuentros públicos y presentaciones conmemorativas casi anualmente en Budapest y demás ciudades húngaras importantes. Algunas personas de la minoría germana contribuyen al reconocimiento de su comunidad por otros medios. La Sra. Klara Burghardt, autora de Das Häuschen und das Mäuschen (La Cabañita y el Ratoncito), maestra de escuela y escritora por casi treinta años en esta nación, publica libros de enseñanza del alemán para niños, tanto para promover ese idioma como para dar a conocer, en esencia, que la minoría alemana está todavía floreciente en Hungría. Aun cuando sea promovida principalmente por grupos de suabodanubianos representativos y nacionalistas, la memoria suaba goza también de un fuerte respaldo por parte de académicos, presentadores de noticias y funcionarios políticos húngaros (Ferenczi).

(el artículo continúa después de las fotos)

 


Educadores y escritores como Klara Burghardt de Hungría escriben libros para niños en alemán a fin de promover este idioma y hacer público que la minoría alemana está presente. (ACCIONAR PUNTERO PARA AUMENTAR TAMAÑO)


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Existen numerosas agrupaciones de apoyo internacionales y locales, surgidas de las comunidades de la diáspora suabodanubiana y germano-húngara, particularmente en Alemania, Canadá y los Estados Unidos. La Association of the Danube Swabians in the USA, la United Donauschwaben of Milwaukee, la Danube Cultural Society, y otras agrupacines ponen de relieve la historia de la expulsión en sus frecuentes asambleas y encuentros culturales en universidades, instituciones educativas, clubes locales y periódicos. En febrero de 2010, cientos de eruditos, sobrevivientes, investigadores, donantes, representantes de derechos humanos e incluso diplomáticos y personalidades de las Naciones Unidas se reunieron en St. Louis, Misuri, a fin de realizar la primera asamblea internacional para la conmemoración de la expulsión de poblaciones germanas (especialmente la comunidad suabodanubiana). Denominada "El genocidio olvidado", esta conferencia de dos días incluyó una galería de arte, entrevistas de prensa, discusiones académicas de mesa redonda, rememoraciones de sobrevivientes y decenas de oradores de diferentes campos e intereses. El Instituto para la Investigación del Desplazamiento Forzoso de Poblaciones Germanas también estuvo representado con una disertación sobre la destruida comunidad germana volguense. Este acto singular llamó la atención incluso de periódicos y foros de Polonia y Alemania, con comentarios críticos y también positivos.

 

 

Fuentes/Bibliografía

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Burghardt, Klara. Das Häuschen und das Mäuschen. Nationale Lehrbuchverlag/Budapest, 2011. -a children's book written for German schools and lectures in Hungary

Burleigh, Michael. The Third Reich: A New History. Hill and Wang, 2001.

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Ferenczi, Harriett. "Vertreibung und Errinerungskultur. Teil III: Ungarn." http://www.dradio.de/dlf/sendungen/vertreibung/538283/.

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Referencias recomendadas: "The Jews and synagogues of Hungary, and their disappearance under the Hungarian Arrow Cross Nazi regime." From the European Heritage Library. Click here.

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See volumes (Bände) II-IV of above

The Hungarian government's town-by-town analysis and statistics of the expulsion of German civilians, click here.

Toth, Agnes. Migrationen in Ungarn 1945-1948 (Migrations in Hungary 1945-48). Oldenbourg Wissenschaftsverlag, 2001.

Bresser, Michael. The Danube Swabians: Biography of a People from Inception to Dispersal. Danube Swabian Association.

Spannenberger, Norbert. Der Volksbund der Deutschen in Ungarn 1938-1945 unter Horthy und Hitler. Oldenbourg Wissenschaftsverlag, 2005.

 

 

 

Estadísticas demográficas

1843- aproximadamente 1.200.000 personas germanas en todos los territorios de la Corona Húngara (Croacia-Eslavonia, Eslovaquia, Hungría) en la órbita Habsburga.

1880- aproximadamente 1.955.250 en los territorios de la Corona Húngara, esto es el 12,5 por ciento de la población total.

1890- un total de 2.116.578 (12,2 por ciento)

1900- un total de 2.124.984 (11,1 por ciento). Alrededor de 200.000 personas de etnia germana parten del Reino de Hungría rumbo a Canadá, Europa Occidental y América, desde 1899 a 1913.

1910- un total de 2.046.828 (9,8 por ciento).

1920- después del colpaso del imperio Austro-Húngaro y la pérdida de más del 30 por ciento del territorio húngaro (por lo que sus poblaciones suabodanubianas quedaron en Yugoslavia y Checoslovaquia), aproximadamente 550.000 almas germanas permanecieron en la independiente Hungría (6,9 por ciento).

1930- se reduce a 480.000 (5,5 por ciento) debido a emigración posbélica y muertes durante la guerra civil entre Rojos y Blancos.

1941- las últimas estadísticas disponibles sobre la población germana en Hungría anteriores a las expulsiones son de 1941, con un total de por lo menos 477.000 peronas suabas danubianas (5,1 por ciento). El gobierno húngaro cita 511.672 (enlace). Sin embargo, esta cifra incluye a la población germana de Transilvania, que la Hungría del Eje había obtenido de la Rumania también del Eje en 1940.

1949- después de las expulsiones, solamente 22.455 (0,2 por ciento) habitantes de etnia germana en Hungría, debido al desalojo compulsivo, huidas, encarcelamientos y emigración. Esta diferencia estadística de 1941 a 1949 no toma en cuenta la pérdida de Transilvania en 1945. Según el censo húngaro de Transilvania en 1941, había 44.600 personas de etnia germana. Es decir, esta cantidad no desapareció de la población germana de Hungría por expulsiones. Pero, la población sajona de Transilvania fue expulsada por Rumania.

1960- un total de 50.765 (0,5 por ciento), incremento debido a inmigración de retorno, después de que se derogaron los decretos de expulsión en

1950. El aumento también se explica en parte por la mayor disposición de las personas de etnia germana en Hungría a admitir su ascendencia germana en censos oficiales, considerando que se habían apaciguado los temores de una persecución.

2001- un total de 56.918 habitantes de etnia germana en Hungría en tiempos recientes (0,5 por ciento).

Fuentes- [1], [2], [3], [4], [5], oficiales del gobierno de Hungría [6], Kann 1979, 605-7, y Gal 1993, 342.

 

 

 

Personas de renombre

Alexander Wekerle- tres veces y eventualmente el último primer ministro del Reino de Hungría dentro de la órbita Habsburga, antes de la disolución del imperio (1892-1995, 1906-1910, 1917-1918).

Gustav Gratz- escritor, periodista, político e historiador muy influyente en el siglo 19.

Jakob Bleyer (1874-1933)- Ministro de nacionalidades en Hungría, 1919-1920, e impulsor destacado de la protección al movimiento de identidad germana entre grupos estudiantiles.

Gyula Gömbös (1886-1936)- verdadero nombre, Julius Knöpfle, un germano muy aculturado que fue Primer Ministro de Hungría (1932-1936), ultranacionalista que respaldó al dictador Miklós Horthy en contra del régimen comunista de Bela Cohen (o Bela Kun) en 1918. Promovió activamente una alianza con Adolfo Hitler. El dato de su origen germano se lo debemos a Spannenberger.

Franz Anton Basch- dirigente de la Volksbund der Deutschen in Ungarn, entidad pangermanista de extrema derecha y partido pronazi de Hungría que respaldó a los nazis húngaros de la Cruz Flechada, siendo una de las organizaciones más rápidamente expurgadas después del triunfo del Ejército Rojo.

Edmund Steinacker- importante organizador estudiantil de habla alemana a principios del siglo 20 en Hungría y en los territorios de la Corona Húngara (Hungría, Eslovaquia, Croacia).

Adam Müller-Guttenbrunn- colaboró con Edmund Steinacker para fundar importantes grupos estudiantiles y otros grupos representativos de identidad germana.

Erika Ats- poeta efusiva aculturada, muerta en 1934.

Georg Fath- poeta y escritor.

Wilhelm Knabel- escritor, publicista e historiador.

Johann Weidlein- investigador y académico, murió en 1905

 

 

Publicaciones en la red informática y organizaciones recomendadas

Burghardt, Klara. Das Häuschen und das Mäuschen. Nationale Lehrbuchverlag/Budapest, 2011. - libro para niños, escrito para escuelas y lecciones de habla alemana en Hungría.

KlaraBurghardt.com- escritora de la minoría germana y maestra de escuela en Hungría cuyos textos promueven la lengua alemana y reconocen la presencia estable de esa población en dicho país.

Das Portal der Ungarndeutschen (Portada Electrónica de Germanos Húngaros) – accionar puntero aquí. Amplia información en base de datos.

Landsmannschaft der Deutschen aus Ungarn (Comunidad de Germanos de Hungría) – accionar puntero aquí.

Landesselbstverwaltung der Ungarndeutschen (Autarquía Administrativa de los Germanos de Hungría) – accionar puntero aquí

Vereinigung Ungarndeutscher Akademiker (Unión de Académicos Germano-Húngaros) – accionar puntero aquí.

Ungarndeutsches Sozial- und Kulturwerk (Obra Social y Cultural Germano-Húngara) – accionar puntero aquí.

Landesverband der Donauschwaben, USA (Liga de Suabo-Danubianos en EEUU, inglés y alemán)- acccionar puntero aquí.

Ungarndeutsche Bibliothek (Biblioteca Germano-Húngara) – pulse puntero aquí.

United Donauschwaben of Milwaukee (Unión de SuaboDanubianos de Milwaukee)- pulse puntero aquí.

Danube Cultural Society (en inglés) (Sociedad Cultural Danubiana) –accionar puntero aquí.

Landesverband der Donauschwaben, USA (Asociación nacional de Subo-Danubianos de EEUU, en inglés y alemán)- accionar puntero aquí.

StefanJaeger.net, un pintor que retrata la historia y la expulsión de la población suabo-danubiana- accionar puntero aquí.

Donauschwaben.hu – revista en red informática para la población suabo-danubiana (en húngaro y en alemán)- accionar puntero aquí.

Paulus, Susanne, Pesic, Vesna and Cvejic, Marko. O podunavskim Shvabama/Ueber die Donauschwaben/About the Danube Swabians. Mandragora Films and "Kikinda" Deutscher Verein, 2014.

Cvejic, Marko. "The Silent One." DVD, Mandragora Films, 2011. Order here: http://www.mandragorafilm.com/#/en/naruci

Cvejic, Marko. " Danube Swabians." DVD, Mandragora Films, 2011. Order here: http://www.mandragorafilm.com/#/en/naruci

Mandragora Films, a Serbian-led initiative to document the Danube Swabian lost legacy -- click here